Mi papá vio este partido en vivo, estuvo en el estadio nacional el domingo 23 de junio de 1985, hace casi cuarenta años. Él me cuenta que Luis Reyna «asfixió» a Maradona. «El Pelusa no podía tocar la bola, porque ahí nomás le caía Cachetada para incomodarlo», me comentó, refiriéndose a ambos jugadores por sus apodos. He visto en YouTube algunos vídeos de ese encuentro y es cierto: ahí donde va la camiseta número 10 albiceleste, aparece la 17 blanquirroja, pegada como chicle, sin soltarla un solo momento (me recordó al novio tóxico con el que terminé hace un mes). Fíjense cómo Reyna lo toma del brazo; tal vez su baja estatura le facilitó la labor, pues los dos eran del mismo tamaño (eso también me recordó a mi ex). Hasta parece que bailaran un vals aburrido sobre ese fondo con publicidades de marcas que hoy no reconocería un peruano de veinte años: Philips Trendset, Bata, Power.