Por Carlos Batalla

La noche del 21 de setiembre de 1933, Lima vivió un momento trágico. La avenida que hacía poco tiempo se llamaba “Augusto B. Leguía”, por capricho de quien la mandó construir, y que pasó luego a ser la “avenida Arequipa”, fue el escenario de un terrible accidente ocasionado por dos ómnibus de transporte público que competían por ser el primero en llegar al Paseo Colón. La muerte de una madre y la decena de heridos que provocó esa imprudencia al volante pintó lo que éramos como sociedad en la esquina de Arequipa y Mariano Carranza, donde hoy están el Instituto Italiano de Cultura y el Canal 5.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: