La curiosidad es una de las herramientas mas potentes con la que cuenta el ser humano y sin embargo también es de las más subestimadas.
Cada salto cualitativo importante en innovación es producto de la curiosidad.
Por cientos de años, mentes brillantes como las de Platón, Aristóteles o Descartes, han buscado explicar cuál es el secreto del éxito al intentar descubrir o innovar, y la conclusión a la que llegaron involucra la aplicación de la curiosidad en forma óptima.
La doctora Debra Clary, en su libro “The Curiosity Curve”, sostiene que la curiosidad puede ser cultivada y estructurada de forma tal, que potencie la ‘performance’ de las organizaciones e impulse la resiliencia. A pesar de lo indicado, muchas empresas imponen normas para mejorar controles y eficiencia, más a costa de suprimir la curiosidad y el cuestionarse procedimientos adoptados que de darse, lograrían impulsar nuevas formas de operar y altos niveles de mejoras. El libro sostiene que es posible diagnosticar los niveles de curiosidad en la firma a través de varios comportamientos a advertir: El tipo de preguntas que plantean los colaboradores, el nivel de empatía que muestran, la tolerancia a la irritación, y la disrupción que causan.
Una vez determinado el nivel de curiosidad detectado, es vital el potenciar su desarrollo tomando en cuenta cuatro factores: (i) Exploración: Se refiere a plantear miradas más allá de lo obvio, romper con lo convencional; (ii) Compromiso focalizado: Implica el canalizar los esfuerzos hacia campos de acción específicos en búsqueda de resultados concretos; (iii) Creatividad que inspira: La curiosidad es “contagiosa”, y logra calar en la organización de manera tal, que impacta en su cultura; (iv) Apertura hacia nuevas ideas: El romper con la complacencia es el resultado de mantenerse en alerta, para no dejar pasar oportunidades para innovar.
El adoptar prácticas tales como plantear preguntas abiertas, escuchar con genuina atención, crear hipótesis a demostrar y cuestionar hábitos y prejuicios, ayudarán a que la curiosidad nos ilumine para optimizar la ‘performance’ en momentos críticos.