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Lo bueno se hace esperar, por Marcial García | Minería

“La señal que el anuncio del inicio del proyecto Quellaveco envía es muy poderosa”, comenta el socio de Impuestos de EY Perú

Se estima una producción anual de 300,000 toneladas de cobre para Quellaveco. (Foto: Difusión)

Se estima una producción anual de 300,000 toneladas de cobre para Quellaveco. (Foto: Difusión)

En un país como el nuestro, los megaproyectos mineros tardan largos años en concretarse. El caso de Quellaveco es buen ejemplo. Fue descubierto en 1938 (hace 80 años) por la estadounidense Cerro de Pasco Corporation.

Pero tras varios intentos fallidos recién a fines de julio pudo ser aprobada su ejecución por el directorio de la británica Anglo American, que adquirió el proyecto en 1992 y hoy es dueña del 60% (Mitsubishi del otro 40%). La inversión que demandará su puesta en marcha bordearía los US$5.300 millones. Esta ha sido una gran noticia en medio de tantas negativas.

Quellaveco está ubicado en Moquegua a 3.500 metros de altura y cuenta con licencia social. La empresa se ha comprometido a implementar diversos programas por S/1.000 millones para mejorar la calidad de vida de la población de la región. Esto, aún antes de comenzar la extracción de minerales.

Anglo American, como operador de la mina, utilizará un proceso minero de tajo abierto y flotación para producir concentrados de cobre, así como molibdeno y plata como subproductos. Se espera que desde el 2022 produzca en promedio 300 mil toneladas de cobre al año, las cuales serán transportadas al puerto de Ilo para ser embarcadas. De ese modo, sería la cuarta mina con mayor nivel de extracción de cobre del país, siendo superada solo por Cerro Verde, Antamina y Las Bambas.

Este proyecto es de una envergadura tal que incrementará –él solo– en más de 12% de producción cuprífera nacional, dando un fuerte impulso a la economía nacional en general y la moqueguana en particular. Al mismo tiempo, se convertirá en una importante fuente de ingresos públicos para financiar la infraestructura y servicios públicos que el Perú requiere. También dará lugar, a partir de la construcción de la mina y de la planta concentradora, a una gran demanda de productos de la industria metal-mecánica, servicios de transporte, alimentación y otros de proveedores peruanos.

Y eso, para no hablar de los más de 9 mil empleos directos y hasta 30.000 puestos de trabajo indirectos que creará priorizando la contratación de mano de obra local, ni del desarrollo regional que ya viene generando a través de la capacitación de empresarios y emprendedores de la comunidad.

La señal que el anuncio del inicio del proyecto Quellaveco envía es muy poderosa y bien podría servir para impulsar otros 48 proyectos mineros que están pendientes y representan más de US$53 mil millones en montos de inversión. Ojalá que ello pueda ayudar a convencer al presidente Martín Vizcarra a liderar personalmente los cambios necesarios para evitar más demoras y sacarlos efectivamente adelante. En parte ello pasa por encontrar una solución definitiva a los conflictos sociales y acelerar la aprobación de las normas y reglamentos pendientes para el desarrollo de la minería.

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