Para el 2025, se espera un crecimiento global de alrededor de 3%, por segundo año consecutivo, impulsado por la resiliencia de la economía de EE.UU. y el impacto de corto plazo favorable de las medidas anunciadas por la entrante administración Trump, que contrarrestaría la debilidad prevista para Europa y las economías emergentes asiáticas. Los recortes de impuestos y la desregulación anunciadas por Trump, favorecerían a la renta variable de EE.UU., especialmente a sectores vinculados a la demanda interna.