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El candidato a la alcaldía de San Isidro por Avanza País, César Combina, ha planteado retirar las ciclovías ubicadas en los tramos de Juan de Arona, Dos de Mayo, Las Begonias y Libertadores durante los primeros 100 días de una eventual gestión municipal.
La propuesta busca, según lo señalado por el candidato, recuperar espacio para los vehículos particulares y el transporte público y mejorar la fluidez del tránsito en zonas de alta circulación. Combina sostiene que estos espacios destinados a la micromovilidad han restringido la capacidad vial y contribuido a los embotellamientos.
El postulante también ha señalado que el retiro de estas vías no significaría abandonar la movilidad sostenible, pues plantea implementar posteriormente nuevas alternativas para los ciclistas con criterios técnicos y conexión con otros distritos.
La propuesta ha generado posiciones distintas entre los vecinos consultados por El Comercio. Mientras algunos consideran que las ciclovías deben mantenerse, otros reconocen que existen calles donde la congestión vehicular genera dificultades y creen que podría evaluarse una modificación de su funcionamiento.
Vecinos cuestionan el retiro, pero reconocen problemas en algunas calles
Entre los ciudadanos consultados, Enrique Aquije rechazó la eliminación de las ciclovías y señaló que estas son necesarias para que niños y adultos puedan movilizarse con mayor seguridad. Dijo utilizar una de ellas aproximadamente dos veces por semana, tanto para desplazarse hacia el trabajo como para visitar familiares.
Sin embargo, Aquije también consideró necesario buscar una solución que no perjudique a los conductores. Como alternativa, planteó construir más infraestructura ciclista sin reducir necesariamente los carriles destinados a los automóviles. Puso como ejemplo una intervención realizada en Velasco Astete, en Surco, donde —según indicó en entrevista con El Comercio— se redujo parte de la berma central para habilitar la ciclovía.

Otro de los problemas señalados por los vecinos fue la presencia de motos en las ciclovías. Gisela De las Casas, quien utiliza estas vías principalmente durante los fines de semana, señaló que observa ciclistas durante la semana y consideró que las motos representan un riesgo porque circulan por espacios destinados a usuarios que se desplazan a menor velocidad.
De las Casas también sostuvo para El Comercio que las ciclovías son utilizadas por jóvenes y planteó que, antes que retirar espacio para bicicletas, deberían evaluarse otras medidas para reducir la congestión, como restricciones vehiculares en determinados días.

Carlos Ríos, por su parte, consideró que las ciclovías deberían mantenerse. Desde su experiencia, el problema principal de la circulación no está presente en la existencia de estas vías, sino en la congestión y la imprudencia de algunos conductores. Señaló que la bicicleta le permite desplazarse por la ciudad sin el estrés que le genera conducir un automóvil.
Ríos, sin embargo, reconoció que las ciclovías no necesariamente favorecen la fluidez de los automóviles y planteó que deberían existir reglas de tránsito y una infraestructura vial mejor ordenada para permitir la convivencia entre los distintos usuarios.
Otros vecinos plantean modificar el uso de las ciclovías
La posición no fue uniforme. Johnny Pajares señaló que la decisión debería analizarse según cada lugar y reconoció que, durante las horas punta, la presencia de automóviles genera mayores dificultades de circulación.
Pajares propuso incluso evaluar un sistema de horarios en el que durante las horas de mayor congestión el espacio pueda ser utilizado por vehículos y que posteriormente vuelva a destinarse a las bicicletas. Su argumento parte de la percepción de que el uso de estas vías varía considerablemente entre las horas punta y otros momentos del día.

Una posición similar, aunque más favorable al retiro de determinadas ciclovías, fue expresada por Gonzalo Galarda. El vecino señaló a El Comercio que utiliza automóvil diariamente y que, en calles como Libertadores y Juan de Arona, observa congestión e invasión de las ciclovías por parte de vehículos.
Galarda explicó que, en algunos casos, cuando un automóvil se estaciona y queda un solo carril disponible, otros conductores terminan ingresando a la ciclovía para continuar avanzando. Por ello, consideró que podría evaluarse retirar algunas de estas vías, aunque también reconoció no estar convencido de que esa sea una solución definitiva al tráfico.
Quitar una ciclovía no garantiza mayor fluidez
Para Octavio Zegarra, activista y promotor de la movilidad sostenible y cofundador de CicloAxion, la propuesta no tendría sustento técnico suficiente. Según explicó, las vías señaladas por Combina ya presentaban congestión antes de la implementación de las ciclovías y continúan teniéndola actualmente.
Zegarra cuestionó que aumentar el espacio para los automóviles sea presentado como una solución a la congestión. “El problema no es las bicicletas, el problema no es la movilidad sostenible o los vehículos menores que transitan por ahí”, sostuvo.

El especialista consideró que ampliar el espacio destinado a los automóviles puede generar inicialmente una mayor fluidez, pero que posteriormente el incremento del uso vehicular puede volver a producir congestión. Por ello, cuestionó que la propuesta no esté acompañada, según dijo a El Comercio, de una explicación técnica que demuestre cómo el retiro de las ciclovías resolvería el problema.
Zegarra también interpretó la medida como una decisión vinculada a la campaña electoral. Señaló que, en el caso de la calle Libertadores, debería evaluarse si realmente existe un problema de capacidad vial que justifique retirar la infraestructura.
Se requieren estudios de demanda antes de modificar la infraestructura
Una posición similar expresó Roberto Vélez Salinas, abogado especializado en regulación de transporte e infraestructura y gerente general de la Asociación A Movernos. Para él, convertir una ciclovía en un carril vehicular no garantiza una mejora sostenida de la circulación.
Vélez sostuvo que políticas orientadas a ampliar las vías para los automóviles pueden incentivar el uso del vehículo particular y terminar generando nuevamente congestión. Además, advirtió que retirar las ciclovías podría incrementar el riesgo para quienes continúen utilizando bicicletas, scooters u otros vehículos de micromovilidad.

El abogado considera que antes de decidir el retiro de una ciclovía debe existir una planificación de la ciudad y un estudio de demanda que permita determinar qué recorridos necesitan los usuarios y cómo conectarlos con centros laborales y sistemas de transporte público.
“[Se necesita] un circuito planificado de una ciclovía que vaya por distintos distritos para que exista una interconexión”, sostuvo Vélez en entrevista con El Comercio, quien remarcó que no todas las personas cuentan con automóvil y que una política de movilidad debe considerar también otras alternativas de transporte.
Debe priorizarse el uso de ciclovías frente a otras formas de movilidad
La exministra de Transportes María Jara, abogada especializada en regulación y gestión pública, también cuestionó la propuesta. Durante la conversación con El Comercio, sostuvo que plantear el retiro de estas vías demuestra, en su opinión, un desconocimiento sobre cómo debe gestionarse la movilidad urbana.

Jara señaló que tanto los vehículos particulares como quienes se desplazan en bicicleta tienen derecho a circular, pero destacó que la bicicleta ocupa menos espacio y genera menores impactos ambientales. Por ello, consideró que una autoridad debería concentrarse también en mejorar los servicios de transporte público.
Su posición coincide con una preocupación expresada por los vecinos sobre cómo lograr que los diferentes usuarios puedan compartir el espacio público sin que la solución consista simplemente en retirar una modalidad de transporte.
Alternativas enfocadas en el transporte público y gestión del tránsito
Los especialistas consultados coinciden en que el problema de la congestión requiere medidas adicionales al retiro de las ciclovías.
Zegarra planteó mejorar la semaforización inteligente y trabajar junto con las autoridades para fortalecer el transporte público. A su juicio, el problema de la congestión debe abordarse junto con la falta de alternativas suficientes para los ciudadanos.

Vélez también propuso desarrollar una red de ciclovías basada en estudios de demanda y, paralelamente, fortalecer el transporte público masivo. Mencionó la necesidad de ampliar sistemas como el Metropolitano y el Metro de Lima antes que priorizar políticas orientadas a incrementar el espacio para automóviles particulares.
Para Zegarra, además, la discusión debería incorporar un criterio de seguridad vial. “Creo que debería priorizar la vida antes que la velocidad y la fluidez”, señaló a El Comercio tras referirse a las decisiones que deben orientar la movilidad urbana.

Ambos sostienen que el retiro de infraestructura ciclista no resolverá por sí mismo la congestión. Mientras la propuesta de César Combina plantea recuperar espacio para los vehículos, los especialistas señalan que cualquier modificación debería partir de estudios técnicos, planificación de la red, fiscalización y alternativas de movilidad.
NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.
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