Algunos de los tesoros que alberga el Monasterio de Santa Teresa en Ayacucho, que ha estado a merced del crimen.
Algunos de los tesoros que alberga el Monasterio de Santa Teresa en Ayacucho, que ha estado a merced del crimen.
/ Enrique Planas/ El Comercio
Por Enrique Planas

Cada noche, a una de las quince monjas que habitan el Monasterio de Santa Teresa le corresponde hacer guardia en lo alto del coro, recostada en un rústico camastro, en medio de un batiburrillo de mobiliario colonial. Lleva el sueño ligero: debe estar alerta de cualquier ruido que indique la presencia del maligno. La madre priora nos cuenta que, semanas atrás, ladrones armados de una sierra perforaron la puerta lateral, pero huyeron al oír el silbato de la hermana que dio la alarma. Hace tres años no tuvieron la misma suerte: varios candelabros de plata fueron saqueados. Así de angustiantes son las noches para estas monjas Carmelitas, aunque las puertas del monasterio hayan sido reforzadas con planchas de metal.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: