
:quality(75)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elcomercio/QHYL5Q4PS5GP3CF5HFSY2M5EHQ.jpg)
El punzón avanza hiriendo la pulpa madre. Trazando surcos sinuosos. Desvelando enigmas. Gracias a ese delineado sabemos lo que hacían hace 5 mil años los antiguos peruanos de Huaca Prieta y Paracas. Documentado hacia 1653 por el padre Bernabé Cobo, artistas contemporáneos como José Sabogal y José María Arguedas lo rescatarían como patrimonio nacional atendiendo al trazo milimétrico y puntillista de una pléyade de cultores diseminados a lo largo del Valle del Mantaro, Huanta, Mayocc y Huancavelica. Porque una cosa es tallar una calabaza para efectos decorativos y otra pulirla artísticamente: el mate burilado es el objeto cultural más antiguo del Perú.
MIRA: “Memorabilia”: Reconstruir una Lima lejana desde el recuerdo
Pendulando entre la narrativa gráfica y el arte secuencial —como las tablas Apaycuy de Sarhua o las crónicas de Guamán Poma de Ayala—, el acto de marcar, cortar, ranurar y dibujar presenta algunas variables técnicas. En algunos casos, las incisiones se remarcan con ceniza negra. En otros, se emplea el pirograbado: el sombreado se hace de manera superficial con un tizón ardiente quemando la piel del fruto. Las tonalidades van del ocre anaranjado hasta el marrón profundo, todo depende de la intensidad de la combustión. “Antes de la pandemia estaba en un mercado de artesanías mirando estos objetos y me pregunté cómo se verían si, en lugar de contar las actividades comunitarias rurales, narrasen las acciones del hombre cosmopolita urbano”.
AUTOMATISMO VECTORIAL
Quien reflexiona en voz alta es Patrick Tschudi (Lima, 1973), un artista plástico que se ha pasado la vida mirando precisamente el comportamiento del homo sapiens moderno, especialmente ese que deambula por las calles de la gran metrópoli con actitud estereotipada como un pictograma de sí mismo. Ya lleva 12 exposiciones individuales estudiándolo y, claro, su corpus artístico es altamente crítico con la despersonalización. “Todo se origina cuando vivía en Suiza. Me sorprendió la homogenización de gustos y comportamientos. Por ejemplo, las casas de toda la gente que iba conociendo tenían los mismos muebles de Ikea. Creo que la globalización y los medios digitales terminaron por uniformizar los gustos e ideales de esas personas”, dice.
:quality(75)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elcomercio/7FS7DOLT4NGDPGVKCHCZLPTXLY.jpg)
Así, empezaría a poblar sus paisajes urbanos con una serie de dibujos vectoriales para significar la presencia de masas despojadas de toda individualidad mientras estudiaba artes visuales en la Escuela de Bellas Artes de Ginebra, con postgrado en la Escuela de Arte y Diseño de esa ciudad. Allí se estableció apenas egresó de la facultad de arte de la Católica. Y no solo expuso en galerías, alguna vez también intervino las arterias de la capital helvética con enormes láminas de aluminio pintado con poliuretano con motivos icónicos para confundir a los transeúntes acostumbrados a obedecer automáticamente las señales de tránsito.
Regresó el 2017 y probaría el funcionamiento de su propuesta en Lima: sobre una serie de impresiones fotográficas de diferentes barrios de la ciudad bajo acrílico, Tschudi sometió a sus habitantes al mismo proceso de homogenización visual mediante íconos: “Souvenirs de mi ciudad (caben en una maleta)” mostró una urbe irremediablemente fragmentada entre lo precario, lo pintoresco y una modernidad pretenciosa que ni la estética digital pudo igualar. Otra suerte corrieron sus monotipias de emblemáticas marcas desaparecidas —National, Telefunken, Yompián— invocando el sentido de pertenencia a unos tiempos violentos que terminaron en el mismo lugar que daba nombre a la exposición: “Cementerio”.
VESTIGIOS DE HUMANIDAD
Lo cierto es que el año pasado, mirando esos mates burilados antes de la cuarentena, decidió emplear su tiempo de confinamiento en el desarrollo digital de bocetos, imprimirlos y ver qué elementos funcionaban. “Luego vino el reto de materializarlo: unir varias tablas para lograr una plancha de gran formato, analizar con el operario del quemado láser la mejor manera de ejecutarlo, ir calando los paños. Como al operario también le entusiasmó la idea, fue muy bonito ver cómo la pieza iba tomando forma. Cada plancha tomó tres semanas. Ese entusiasmo compartido hizo esta parte del proceso muy agradable. Finalmente se tuvo que lijar, pulir, acentuar contrastes y relieves entre la madera y lo quemado”, explica Tschudi.
:quality(75)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elcomercio/TM2XDHX43RHH3BHDN6LT23VA6M.jpg)
Y eso es “Visita guiada interestelar”, tres planchas de madera configurando el tríptico de 2.40 x 3.70 m para metaforizar de manera implacable la mecánica vida contemporánea, donde hasta el sexo parece estar gobernado por la rigurosa maquinaria de lo aséptico, silencioso y monocromo. ¿Encuentras algún vestigio de humanidad? “La humanidad de hoy se refleja en nuestros hábitos comunes que colisionan con una voluntad de cambio. La historia del hombre es una constante de superación y adaptación. Las costumbres de hoy serán la historia de mañana, pero siempre habrá ese lugar común en el cual nos reconozcamos como especie. Ese es el espacio que me interesa explorar a través de mi trabajo”.
Resulta sintomático el uso del ancestral pirograbado, que viene de los albores de la humanidad. ¿El extremo analógico toca la punta del digital? “Lo digital siempre incorpora las técnicas analógicas, deriva de ellas, es como una serpiente que se muerde la cola”, responde. ¿Y qué reflexión te genera un software funcionando como el sistema nervioso de tus personajes? “Es interesante la pregunta, pues los softwares que utilizo para dar vida a mis pictogramas son programas con funciones predeterminadas asociados a esa idea reiterativa en mi trabajo”, reflexiona. El telón de fondo es “Echo chamber”, la segunda parte de una exposición donde fragmenta los logotipos de Twitter, Facebook o YouTube como piezas rotas de un ciberespacio por el que infructuosamente intentamos navegar.
:quality(75)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elcomercio/U47JFHFNWRBBHOSMO52OQRKLWM.jpg)
MÁS INFORMACIÓN
Lugar: Galería Impakto
Dirección: Av. Santa Cruz 857 A, Miraflores.
Fechas: Hasta el 31 de marzo
Horario: Lunes a sábado de 11 a.m. a 7 p.m.
VIDEO RECOMENDADO
TE PUEDE INTERESAR
- Día Mundial del Agua: muestra de arte invoca a tomar conciencia sobre la importancia de las fuentes naturales de vida
- Día Mundial de la Poesía: Exposición “Un muro propio” muestra el trabajo de 36 poetas peruanas
- De voz a voz Perú 16: Silvia Westphalen: la escultora vuelve al dibujo con una obra que alude al aire y lo vital
- ¿Qué significa el equinoccio de otoño para los pueblos tradicionales y cómo lo celebran?
- Artista Luz María Bedoya transforma los códigos de los faros de la costa peruana en una partitura sonora
NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.










