Actuar, confiar y conectar caminos

Crecer en unidad es necesario, y también lo es creer en las posibilidades que tienen las personas en el Perú para construir un país más próspero y justo.

    Bettina Woll
    Por

    Representante residente del PNUD Perú

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    Las mujeres artesanas han desarrollado una hiladora solar que les ha permitido duplicar la producción y tener un mejor acabo en las prendas. (Foto: PNUD Perú - PPD)
    Las mujeres artesanas han desarrollado una hiladora solar que les ha permitido duplicar la producción y tener un mejor acabo en las prendas. (Foto: PNUD Perú - PPD)

    Hace 35 años, en 1990, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) redefinió la conversación sobre desarrollo. El índice de desarrollo humano (IDH), más allá de evaluar el desarrollo a partir de los indicadores económicos de los países, pone a las personas al centro y considera tres indicadores de bienestar: una vida larga y saludable, el acceso al conocimiento medio y un nivel de vida digno. Desde entonces, el concepto de desarrollo humano ha continuado avanzando, con diversos aportes y mediciones de acuerdo con el contexto global: porque queda claro que el bienestar de las personas no puede determinarse con un promedio, y que los números pueden esconder realidades. Pero, en estos aportes, se mantienen dos constantes: la visión del desarrollo humano como la libertad de las personas para tomar decisiones y aprovechar oportunidades; y por otro, el proceso riguroso de análisis de las fuentes de información que sustenta cada nueva edición del informe.

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