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Barrio movido, por Alfredo Torres*

“Las elecciones más importantes son las que se avecinan: Venezuela, Colombia, México y Brasil”.

Alfredo Torres Analista político

america latina

“El hilo conductor de este resurgimiento del populismo y el autoritarismo es la decepción de los electores con sus actuales líderes políticos”. (Ilustración: Giovanni Tazza)

El futuro de América Latina tomará un nuevo rumbo el 2018. Más del 80% de sus ciudadanos concluirá el año con un nuevo gobierno. A la fecha ya se produjeron 5 cambios presidenciales: tres de ellos por elecciones –en Costa Rica, El Salvador y Paraguay–, uno por renuncia del presidente –el caso peruano– y el otro por sucesión autoritaria: el caso cubano. Como se sabe, Fidel Castro gobernó Cuba desde que tomó el poder en 1959 hasta que le heredó el mando a su hermano Raúl en el 2008, quien a su vez se lo acaba de transferir a su vicepresidente Miguel Díaz-Canel.

Pero las elecciones más importantes son las que se avecinan: Venezuela, Colombia, México y Brasil. Esta semana en una reunión de Ipsos en México revisamos estos procesos y concluimos que se constata un resurgimiento del populismo y el autoritarismo. A pesar del estrepitoso fracaso del “socialismo del siglo XXI” en Venezuela, diversas variantes del populismo y el autoritarismo atraen a amplios sectores del electorado en Colombia, México y Brasil.

Las elecciones en Venezuela estaban previstas para diciembre, pero el gobierno las adelantó al 20 de mayo, probablemente con el objetivo de llevarlas a cabo antes de que la hiperinflación supere el 10.000%, que se espera para fin de año. En realidad, se trata de una pantomima de elección. Con la oposición perseguida o exiliada y la prensa asfixiada, Nicolás Maduro se prepara para una reelección segura. Su principal rival es Henry Falcón, un ex chavista que se pasó a la oposición y que, oportunistamente, se lanzó a la presidencia, rompiendo el acuerdo de la oposición de no participar en un proceso electoral sin las más mínimas condiciones democráticas.

Las elecciones en Colombia serán el 27 de mayo y, si ningún candidato supera el 50% de los votos, se definirán en segunda vuelta el 17 de junio. Los principales candidatos son Iván Duque del Centro Democrático y Gustavo Petro de Colombia Humana. Petro fue uno de los líderes del movimiento guerrillero M-19 que promovió su desarme. Con esas credenciales fue parlamentario y luego alcalde de Bogotá. Utiliza un lenguaje similar al que en el Perú emplean Marco Arana y Verónika Mendoza. Habla de “democratizar” el acceso a la tierra y el agua, así como promover la “justicia climática”. Se opone a la inversión en minería y petróleo y es claro que sus propuestas pondrían en riesgo la economía de su país.

El favorito para ganar las elecciones en Colombia es el senador Iván Duque, delfín del caudillo Álvaro Uribe. Su propuesta económica es liberal y tiene una opinión crítica de los generosos acuerdos firmados por el presidente Juan Manuel Santos con las FARC, que le brindaron amnistía a sus líderes y representación en el Congreso sin pasar por elecciones. El desgaste de Santos y el apoyo de Uribe permiten augurarle alrededor del 40% de los votos. El izquierdista Petro podría superar el 30% de los votos en la primera vuelta, pero perdería en la segunda gracias al rechazo que genera en la mayoría su antigua amistad con el fallecido Hugo Chávez.

El próximo presidente de México se elegirá el 1 de julio. No hay segunda vuelta. El favorito es Andrés Manuel López Obrador de la coalición izquierdista Juntos Haremos Historia. Lo sigue Ricardo Anaya del PAN. Es la tercera vez que López Obrador se presenta a las elecciones; la última vez perdió por menos de un punto porcentual frente a Enrique Peña Nieto del PRI. El desgaste del gobierno actual y la actitud antimexicana de Donald Trump favorecen a López Obrador, quien ya cuenta con más de 35% de intención de voto mientras Anaya bordea el 25%. Las propuestas más controvertidas del líder izquierdista mexicano son amnistiar a los narcotraficantes y paralizar el proyecto del nuevo aeropuerto de México, reclamado por el sector empresarial para mejorar la competitividad del país.

Las elecciones en Brasil serán el 7 de octubre la primera vuelta y el 28 de octubre la probable segunda vuelta. Con Lula da Silva preso por corrupción, el favorito es un populista de derecha, Jair Bolsanaro. Este ex militar y congresista, considerado el Trump brasileño, tiene declaraciones aún más controversiales que su referente: “No te violaría, aunque te lo mereces”, le dijo a una congresista. Candidato de un partido evangélico, es conocido también por su homofobia, racismo y apoyo a la pena de muerte. Su respaldo bordea actualmente el 20% y ninguno de los restantes candidatos potenciales supera el 15%, así que es difícil anticipar quién será el próximo presidente. La incertidumbre reina en Brasil.

El hilo conductor de este resurgimiento del populismo y el autoritarismo es la decepción de los electores con sus actuales líderes políticos –muchos de ellos involucrados en corrupción– y la vieja idea de que la mejor solución es un caudillo que entienda al pueblo y liquide a los corruptos. Tal como van las cosas en el Perú, es probable que tengamos más de un candidato que aspire a emular a Petro, López Obrador o Bolsanaro en el 2021.

*El autor es presidente ejecutivo de Ipsos Perú.

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