Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
Ilustración: Composición GEC
“Si no puedo ser tu alcalde por la vía regular, lo seré por una vía furtiva: seré tu alcalde bandido”. Ese es, en buena cuenta, el mensaje que Porky le ha transmitido a cada limeño con la sucesión de eventos políticos que lo han tenido como protagonista desde que quedó claro que su sueño presidencial era eso y nada más. Nos referimos, claro está, a su renuncia a asumir el cargo de senador para el que había pedido y obtenido el voto popular, a su consiguiente postulación como teniente alcalde metropolitano en la lista de Renovación Popular y a la providencial renuncia de Luis Rubio a continuar como candidato a la alcaldía provincial en esa misma lista, dejándolo como el heredero inevitable del sillón municipal en caso de victoria. Afanes todos para cuya materialización ha contado por cierto con la colaboración invalorable del JNE.
“Si no puedo ser tu alcalde por la vía regular, lo seré por una vía furtiva: seré tu alcalde bandido”. Ese es, en buena cuenta, el mensaje que Porky le ha transmitido a cada limeño con la sucesión de eventos políticos que lo han tenido como protagonista desde que quedó claro que su sueño presidencial era eso y nada más. Nos referimos, claro está, a su renuncia a asumir el cargo de senador para el que había pedido y obtenido el voto popular, a su consiguiente postulación como teniente alcalde metropolitano en la lista de Renovación Popular y a la providencial renuncia de Luis Rubio a continuar como candidato a la alcaldía provincial en esa misma lista, dejándolo como el heredero inevitable del sillón municipal en caso de victoria. Afanes todos para cuya materialización ha contado por cierto con la colaboración invalorable del JNE.
Ilustración: Composición GEC
Estamos, en realidad, ante una puesta en escena rebosante de detalles chapuceros. Ninguno lo es tanto, sin embargo, como el de asumir que los vecinos de la capital somos una partida de ceporros dispuestos a comprarnos el cuento de que la llegada de Porky a esa expectante posición ha sido producto del azar. Hay 63 casos a nivel nacional de candidatos a alcaldes que han renunciado a su presunta aspiración para dejar su lugar a alguien que no podía postular legalmente al puesto, pero tenemos que creer que el suyo es el único dictado por la diosa fortuna. En un comunicado divulgado tras la renuncia, además, Porky afirma que ve el hecho “con profunda tristeza” y proclama que “especular [sobre] los porqués de una decisión tan importante es no solo absurdo, sino infame”, convencido quizás de que el recurso es ingenioso… Resulta, no obstante, que es precisamente lo importante de la decisión lo que mueve a cualquier limeño a preguntarse por el porqué de ella. Aunque, a decir verdad, mucho margen para la especulación no hay.
–Soplaré y resoplaré–
A diferencia de lo que ocurre en el cuento de los tres cerditos, el que está determinado a soplar y resoplar hasta derribar los muros que le impiden la entrada al recinto deseado no es esta vez el lobo feroz, sino un pretendido pariente de los simpáticos cochinitos que la tradición oral ha inmortalizado. A semejanza de lo que sucede al final de la mentada fábula, sin embargo, tenemos la sospecha de que aquí también el potencial ‘okupa’ se va a quedar bufando y pasando hambre a la intemperie. Porque tanta majadería no puede haberles pasado desapercibida a los votantes; ni aun a aquellos que lo apoyaron en la anterior elección municipal o le endosaron en vano su respaldo para el Senado en los recientes comicios. Sumado a las deudas descomunales en las que ha enredado a la municipalidad metropolitana y a la circunstancia de que Lima tiende a demorarse en mostrar el perfil de potencia mundial que él supuestamente le imprimió durante su gestión, eso conspirará contra sus planes cuando llegue la hora de acudir a las urnas. En esta ocasión, pensamos, la intención de voto por él va a toparse pronto con un techo; o más propiamente, con un techito, que le obstaculizará crecer lo suficiente como para volver al palacete de consuelo que existe al lado del de Gobierno en la Plaza de Armas. Lo único que va a volver cuando eso suceda son la destemplanza y los gritos de “fraude”. Y entonces, ante la evidencia del fracaso de su última treta majareta, va a haber que encontrar alguna manera de tranquilizarlo. Con el socorro de la ciencia, desde luego.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.