Confrontando la violencia y el horror, por Carmen McEvoy

“El antónimo de horror es tranquilidad, una palabra estrechamente asociada al equilibrio y la paz mental que tanta falta nos hace, como sociedad”.

    Carmen McEvoy
    Por

    Historiadora

    Resumen

    Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

    "Junto con vivienda, salud y educación de calidad urge que nuestros niños descubran la belleza y el poder de la naturaleza que nos enseña siempre sus secretos. Uno es que la vida siempre se impone". (Ilustración: Giovanni Tazza)
    "Junto con vivienda, salud y educación de calidad urge que nuestros niños descubran la belleza y el poder de la naturaleza que nos enseña siempre sus secretos. Uno es que la vida siempre se impone". (Ilustración: Giovanni Tazza)

    En ciertas ocasiones los historiadores analizamos eventos que sintetizan el horror que generamos los seres humanos para dañar o destruir al prójimo. Mi primer encuentro con la crueldad indiscriminada ocurrió hace más de tres décadas cuando estudié la rebelión de Huancané, liderada por Juan Bustamante. Un movimiento contra la explotación y la injusticia que culminó en la Ley del Terror (1867) dictaminada por el gobierno de turno para castigar, mediante torturas, deportaciones masivas e incluso ejecuciones sumarias, a las comunidades sur andinas. Otro episodio fue el ajusticiamiento público de los hermanos Gutiérrez, acorralados por una turba indignada ante el asesinato del presidente Balta en 1872. La incineración de sus restos mortales en la Plaza de Armas de Lima muestra los límites de una sociedad forjada en la violencia extrema.