Del caos a la barbarie

“Tal vez una de las peores consecuencias de un Estado fallido y capturado por la delincuencia sea que esta miasma termina contaminando a sus ciudadanos”.

    Patricia del Río
    Por

    Periodista

    (Ilustración: Giovanni Tazza)
    (Ilustración: Giovanni Tazza)

    Robar y que no te arresten. Golpear y seguir con tu vida sin ser castigado. Matar y estar seguro de que te saldrás con la tuya. Esas parecen ser las premisas sobre las que se mueve hoy nuestra sociedad. Cuando se destapó el Caso Lava Jato, los peruanos nos atrevimos a soñar con una realidad más justa en la que el poder no alejaba a nadie de la cárcel. El equipo especial, a pesar de sus excesos, demostró voluntad y decisión para llevar a los tribunales a quien correspondiera, independientemente de su apellido o el tamaño de su bolsillo. Vela, Carhuancho, Pérez se convirtieron en semihéroes de un país harto de que todo el mundo se saliera con la suya. Sin embargo, lo avanzado en la lucha contra la delincuencia ha empezado a retroceder con pasos agigantados.

    Conforme a los criterios de

    Trust Project
    Tipo de trabajo: