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Doce uvas económicas
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Doce uvas económicas

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Llegada la medianoche del Año Nuevo, muchos solemos comer 12 uvas y listar deseos para el año que empieza. Así que, en esta, mi primera columna del nuevo ciclo, les comparto mis 12 anhelos en materia económica para el 2026.

Mi primer deseo es que las elecciones no echen demasiada agua fría sobre el ya tibio avance de la economía peruana. Las expectativas empresariales siguen optimistas, pero todo dependerá de qué candidatos se despunten cerca de los comicios y de qué terminen prometiendo. Ya estamos viendo, por ejemplo, propuestas para ‘aprovechar’ las reservas internacionales netas y esto me lleva al segundo deseo: que tanto este como el próximo gobierno dejen al Banco Central de Reserva (BCR) dirigir la política monetaria en paz. Tendremos que sobrevivir, salvo un milagro, a la salida de Julio Velarde de la presidencia del BCR y eso podría generar la tentación de que se golpee la autonomía del ente monetario, algo que debemos evitar a todo costo.

Una reforma del Estado es un deseo difícil de cumplir, pero soñar no cuesta nada. A la mejora de la eficiencia del aparato estatal y un esfuerzo efectivo por la desregulación, sumaría una cuarta uva para la ansiada mayor calidad de la inversión pública.

En quinto lugar pondría el que, tal vez, sea el reto más urgente: el combate a la criminalidad para que el Perú no se convierta en tierra de nadie. Ya encajan en esa definición algunas zonas del país, tomadas por la minería ilegal, cuya erradicación sería mi sexta uva.

El séptimo deseo es que el anunciado pacto fiscal efectivamente se convierta en una institución que, en coordinación cercana con el Consejo Fiscal, asegure que el manejo de las finanzas públicas no se desordene.

La octava uva va para que el Congreso deje de horadar la sostenibilidad fiscal y, en ese mismo sentido, que se concrete una solución a la crisis de Petro-Perú, de modo que deje de ser una fuente de incertidumbre para el Tesoro Público.

El décimo deseo sería que se promueva la inversión minera y se despierten los proyectos de su actual pausa, en un contexto de excepcionales precios de los minerales. La uva número 11 va para que se tomen medidas que realmente impulsen la inversión privada y la generación de empleo en todos los sectores, y, finalmente, que tanto nuestras actuales autoridades como todos los que pretenden ser elegidos este año entiendan la importancia de respetar el Estado de derecho, desde todos los rincones del espectro ideológico. ¡Feliz año!

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

Alejandra Costa es Curadora de Economía de Comité

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