RespuestasIgnorar la diversidad cuesta
“Preservar nuestra diversidad no debe significar únicamente la celebración de las lenguas originarias una vez al año”.

Periodista y docente

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

El Perú reconoce 48 lenguas indígenas u originarias, y presenta su diversidad cultural como una de sus mayores riquezas. Sin embargo, entre ese reconocimiento y las decisiones para su preservación existe una distancia considerable.
El Perú reconoce 48 lenguas indígenas u originarias, y presenta su diversidad cultural como una de sus mayores riquezas. Sin embargo, entre ese reconocimiento y las decisiones para su preservación existe una distancia considerable.
Una lengua no es solo patrimonio cultural; también es una herramienta de aprendizaje. La evidencia recogida por el Banco Mundial muestra que educar a los niños en su lengua materna mejora la comprensión y el rendimiento, y puede reducir la repetición y el abandono escolar. Protegerla significa conservar palabras, conocimientos y memoria, además de aprovechar mejor la inversión educativa.
La Educación Intercultural Bilingüe (EIB) atiende a más de 1,2 millones de estudiantes de 27,000 instituciones educativas. En contraste, los 25 Colegios de Alto Rendimiento (COAR) reciben a 7,500 estudiantes y cuentan con un presupuesto cercano a S/236 millones en el 2026. Para el 2025, el Minedu informó una inversión de poco más de S/12 millones destinada al fortalecimiento de la EIB, sin incluir el pago de los docentes.
En política pública, el interés del Estado también se expresa en el presupuesto. Los COAR cumplen una función valiosa y requieren recursos suficientes para sostener su modelo integral. Por ello, su financiamiento puede identificarse con claridad. No obstante, en el caso de la EIB, los recursos están dispersos entre distintas partidas y niveles de gobierno. Una política que atiende a más de un millón de estudiantes carece de un presupuesto integral, visible y verificable.
El problema no se resuelve solo aumentando una partida. En muchas comunidades, los jóvenes tienen pocas oportunidades de acceder a estudios superiores y menos aún de seguir una carrera pedagógica. Esto impide la formación de docentes con una lengua materna originaria y las plazas son ocupadas por maestros que con esfuerzo aprendieron la lengua originaria como segundo idioma o que no conocen el contexto cultural de sus estudiantes.
En la jurisdicción de la UGEL Intercultural Bilingüe y Rural de Imaza, en Amazonas, más de la mitad de los estudiantes tiene el awajún como lengua materna. Esta realidad impulsó la constitución de la primera UGEL EIB del Perú. Allí, la diversidad lingüística orienta la gestión, el acompañamiento docente y la distribución de los recursos. Imaza demuestra que reconocer la diversidad también implica adaptar las instituciones del Estado a la realidad de cada pueblo.
El país necesita un presupuesto consolidado y verificable para la EIB, oportunidades de formación superior para los jóvenes indígenas y una política que les permita estudiar pedagogía y regresar a enseñar en sus comunidades. También requiere una gestión curricular con enfoque regional, que incorpore las lenguas, los conocimientos y los contextos culturales de cada territorio sin renunciar a objetivos nacionales comunes.
Preservar nuestra diversidad no debe significar únicamente la celebración de las lenguas originarias una vez al año. Es fundamental garantizar que quienes las hablan puedan aprender, enseñar y relacionarse con el Estado sin renunciar a una parte de su identidad.











