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Mayo es un mes muy especial. Es el mes de la Virgen María. Se acaba de elegir al papa León XIV, nacionalizado peruano. Se festeja el Día del Trabajo. Recordamos la heroica resistencia en el Real Felipe y el feroz terremoto de 1970, que destruyó la ciudad de Yungay. El 5 de este mes nació Karl Marx, y sucedió la denominada Revolución de Mayo en 1968, un sacudón político que zamaqueó los cimientos del capitalismo y socialismo de aquella época.
No fue este el único movimiento estudiantil que puso en vilo a París y Francia. Hace 700 años se produjo una rebelión estudiantil en plena Edad Media durante el reinado de Luis IX, más conocido como San Luis. Los datos que explicaré provienen del académico francés Gilette Ziegler, en su obra “Le Défi de la Sorbonne” (El desafío de la Sorbona), de quien también hace referencia Umberto Eco en una obra colectiva titulada “La nueva Edad Media”.
Por aquella época, los estudiantes iniciaron una protesta porque las aulas estaban abarrotadas y la enseñanza era autoritaria, pero cuando los profesores se plegaron a las protestas estudiantiles intervino la policía. A partir de este encuentro, donde murieron cinco alumnos, se introdujo una reforma que reconoció la autonomía académica de los catedráticos y alumnos. En este contexto los estudiantes nuevamente se levantan, invaden y destruyen hosterías. La policía interviene. La universidad se declara en paro general, se forman barricadas, los estudiantes llaman a la rebelión y el rey promulga una ley que regula el precio de los alojamientos, crea colegios y comedores populares. Estos hechos concluyen en marzo de 1229. Pero en este proceso las órdenes mendicantes ocupan tres de las 12 cátedras; en 1252 se produce una rebelión de profesores seculares, y un año después nuevamente estalla un enfrentamiento entre estudiantes y policías. Los profesores seculares acuerdan compartir clases con los estudiantes.
En 1253, al ser ocupadas las universidades por las fuerzas del orden, las autoridades universitarias entran en conflicto con el Papa, quien otorga la razón a las órdenes regulares, hasta que Alejandro VI, Reinaldo dei Conti di Segni, con la finalidad de apaciguar los ánimos, decide otorgar el derecho de huelga siempre y cuando la decisión sea tomada por la asamblea universitaria con la mayoría de dos tercios, algo inimaginable para la época. Un grupo de profesores rechaza las concesiones otorgadas por el Papa; entonces son destituidos y procesados. Luego escriben un libro titulado “El peligro de los tiempos recientes”. Una bula promulgada en 1256 condena el libro por “inocuo, criminal y execrable”.
He aquí el antecedente más remoto de lo que muchos siglos después sería la famosa rebelión estudiantil de 1968.

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