El límite de la tregua, por Fernando Tuesta Soldevilla

“Perú Libre y Fuerza Popular tienen muchos intereses en común, mucho que proteger. Sin embargo, esto no quiere decir que esta tregua vaya a durar”.

    Fernando Tuesta Soldevilla
    Por

    Profesor de Ciencia Política en la PUCP

    "La tregua no se sostendrá porque, como se sabe, el Gobierno no tiene norte y lo encabeza un presidente con graves problemas de conocimiento y experiencia".  (Foto: RENZO SALAZAR/Grupo El Comercio)
    "La tregua no se sostendrá porque, como se sabe, el Gobierno no tiene norte y lo encabeza un presidente con graves problemas de conocimiento y experiencia". (Foto: RENZO SALAZAR/Grupo El Comercio)
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    El Congreso y el Ejecutivo se han planteado una “tregua”. Ambos se han dado cuenta de que no tienen la fuerza para deshacerse del otro y, peor, temen hundirse en medio de la crisis. Esta es, pues, una tregua producto de los temores. Pero el Gobierno y la oposición tienen más en común de lo que aparentan. Más allá de los discursos de mutuas descalificaciones, comparten una vena antirreformista. Por eso, el ministro de Transportes y Comunicaciones, Juan Silva, parece inamovible y ni siquiera es interpelado. Por eso, se combate a la Sunedu y se quiere dar marcha atrás en la reforma universitaria. Por eso, no habrá reforma policial ni política. Y es que Perú Libre y Fuerza Popular tienen muchos intereses en común, mucho que proteger. Sin embargo, esto no quiere decir que esta tregua vaya a durar. No se trata de un acuerdo político, ni tampoco de una propuesta que permita ubicar los temas graves del país con el propósito de resolverlos.

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