Mira: Martín Vizcarra, entre las pullas y la gobernabilidad
Las dramáticas cifras de fallecimientos (incluso si uno prefiere mirar solo los reportes oficiales ignorando el inmenso subregistro de muertes atribuibles en gran medida al COVID-19) y los nefastos indicadores que ponen al Perú en el podio de los países que más retrocederán en cuanto a crecimiento económico debieran ser elementos suficientes para concluir que la estrategia gubernamental no ha sido en lo absoluto exitosa, pero de ello hasta el momento no hemos escuchado prácticamente nada del Poder Ejecutivo.
Lamentablemente, en lugar de efectuar el referido balance, el presidente optó por hacer política, y no de la buena. El contexto y la receta ya la conocemos: caída significativa de la popularidad presidencial, enfrentamiento con un enemigo desprestigiado y torpe al que se agranda mediante la confrontación, planteamiento de medidas efectistas que no solucionan realmente el problema de fondo, prescindencia de estándares mínimos de constitucionalidad en dichos planteamientos (sospechamos de la mano del eximio doctor Zeballos en este asunto), presentarse como quien resolvió la crisis y… cosechar los aplausos fáciles de ocasión. En el camino, además de subir temporalmente unos puntitos en las encuestas, se logra el objetivo de distraer a la opinión pública sobre los cuestionamientos correspondientes.
No se trata de culpar aquí al gobierno de todos nuestros males o de esperar un ejercicio público de autoflagelación de su parte. Sin duda, la situación es extremadamente compleja para países más desarrollados que el nuestro y las deficiencias estructurales del Estado Peruano hacen más difícil enfrentar la coyuntura. Negar el esfuerzo de muchas personas estos meses sería mezquino.
Nada de ello justifica, sin embargo, la reticencia del presidente para realizar un balance objetivo del accionar del Ejecutivo, en el que se señalen equivocaciones, rectificaciones y la estrategia para los próximos meses (y cómo no, aciertos). En el que se explique, por ejemplo, qué se está haciendo en testeo o ‘contact tracing’ (a pesar de que el ministro Zamora asegura que se viene haciendo desde el día uno), o por qué sufriremos una caída del PBI tres a cuatro veces mayor que la de nuestros pares regionales sin mostrar mejores cifras en cuanto al control de la pandemia, o cuáles son las razones que sustentan el levantamiento de la cuarentena.
Un balance, digamos, en el que el 95% del discurso no sean supuestos logros que chocan con la realidad o frases fabricadas para los titulares de los diarios sobre capacidad de autocrítica en la que si uno desmenuza los dichos del presidente o sus ministros, de esta no encuentra nada.