WUFEste resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

En el Perú, la leucemia concentra alrededor del 40 % de los casos de cáncer infantil y es el diagnóstico más frecuente en niños. Sin embargo, no es el único. Tumores cerebrales, linfomas y neoplasias renales, hepáticas y óseas también forman parte de la realidad que enfrentan muchas familias en el país.
“El cáncer infantil no se limita a una sola enfermedad. Si bien la leucemia es la más frecuente en nuestro país, existen otros tipos que también impactan a niños y adolescentes. Muchos casos están asociados a factores genéticos o alteraciones del sistema inmunológico que no pueden prevenirse completamente. Sin embargo, sí podemos actuar sobre el entorno, los hábitos y el acceso oportuno a controles médicos”, señala Nandy Vega, subdirectora de Riesgos Humanos de Mapfre.
En el marco del Día Internacional de Lucha contra el Cáncer Infantil, la especialista comparte algunas recomendaciones que pueden incorporarse en la vida diaria para fortalecer la salud desde los primeros años.
Cuidarse desde el embarazo
La prevención comienza incluso antes del nacimiento. Evitar el consumo de alcohol y tabaco durante la gestación reduce riesgos para el bebé. Asimismo, asistir de manera constante a los controles prenatales y seguir las indicaciones médicas —incluida la suplementación recomendada— favorece un adecuado desarrollo fetal.
“Contar con un seguro de salud que incluya controles preventivos prenatales permite detectar a tiempo posibles complicaciones y actuar de manera oportuna”, añade Vega.
La lactancia como aliada
La lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses no solo aporta nutrientes esenciales, sino que también fortalece el sistema inmunológico. Diversos estudios indican que mantener la lactancia durante ese periodo podría reducir hasta en 20 % el riesgo de leucemia infantil, especialmente entre los 6 y 9 meses.
Además del posible efecto protector, la lactancia también contribuye al vínculo emocional entre madre e hijo.
Más movimiento, menos pantallas
Fomentar el juego al aire libre y la práctica de actividades físicas ayuda a mantener un peso saludable y fortalece el organismo. Reducir el tiempo frente a pantallas y promover rutinas activas desde pequeños tiene un impacto positivo en su bienestar integral.
Ambientes más saludables
Evitar la exposición al humo de tabaco, mantener espacios ventilados y reducir el contacto con contaminantes ambientales también suma a la protección de la salud infantil. De igual manera, proteger a los niños de la radiación solar excesiva con bloqueador y ropa adecuada previene daños a largo plazo.
Una alimentación balanceada
Incorporar frutas, verduras y alimentos frescos en la dieta diaria es clave para fortalecer el sistema inmunológico. Limitar el consumo de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas ayuda a prevenir el sobrepeso y otras enfermedades crónicas.
Señales que no se deben ignorar
Más allá de la prevención, la detección temprana es fundamental. Fiebre persistente sin causa aparente, palidez marcada, aparición frecuente de moretones, dolor óseo continuo, inflamación de ganglios o pérdida de peso inexplicada son señales de alerta que requieren evaluación médica.
“Uno de los principales desafíos es no normalizar síntomas que se prolongan en el tiempo. Los controles pediátricos periódicos permiten identificar cambios y actuar con rapidez. Un diagnóstico oportuno mejora significativamente las probabilidades de éxito en el tratamiento”, enfatiza la especialista.
La información y la vigilancia activa siguen siendo herramientas esenciales. Detectar a tiempo puede marcar la diferencia en la vida de un niño y su familia.












