Cáncer de mama: ¿cuándo la hinchazón de un brazo puede ser una señal de linfedema?
Cáncer de mama: ¿cuándo la hinchazón de un brazo puede ser una señal de linfedema?
Por Redacción EC

Una mujer termina su tratamiento contra el cáncer de mama. Tiempo después, nota que uno de sus brazos comienza a hincharse, se siente más pesado o ya no puede moverlo con la misma facilidad. Aunque estos cambios podrían parecer menores al inicio, pueden estar relacionados con el linfedema, una enfermedad crónica que requiere evaluación y tratamiento médico.

El linfedema aparece cuando el sistema encargado de transportar la linfa resulta afectado. En pacientes que han pasado por un tratamiento contra el cáncer de mama, puede presentarse luego de procedimientos como la extracción de ganglios o la radioterapia, debido a que estas intervenciones pueden alterar el drenaje normal de este líquido y favorecer su acumulación en una extremidad.

Así lo explica el Dr. Pedro Ciudad Cruz, cirujano plástico especialista en microcirugía linfática reconstructiva y jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados del Hospital Nacional Arzobispo Loayza.

Más que una hinchazón

El especialista señala que el problema no se limita a un cambio en la apariencia del brazo. El aumento de volumen y peso puede estar acompañado de molestias y pérdida de movilidad, llegando incluso a dificultar algunas actividades cotidianas.

Por ello, cuando estos cambios persisten durante o después del tratamiento contra el cáncer, es importante determinar qué está ocurriendo y recibir orientación médica.

El Dr. Pedro Ciudad Cruz, cirujano plástico especialista en microcirugía linfática reconstructiva, durante una intervención quirúrgica para tratar el linfedema.
El Dr. Pedro Ciudad Cruz, cirujano plástico especialista en microcirugía linfática reconstructiva, durante una intervención quirúrgica para tratar el linfedema.

¿Cómo se evalúa el linfedema?

La evaluación permite conocer en qué estado se encuentra el sistema linfático. De acuerdo con el Dr. Pedro Ciudad, esta valoración ayuda a determinar las condiciones de los conductos linfáticos y, a partir de ello, definir cuál podría ser la alternativa más adecuada para cada paciente.

El tratamiento no necesariamente comienza con una cirugía. El manejo puede incluir terapia descongestiva para reducir la hinchazón y preparar al paciente. Luego se evalúa la evolución para determinar si es necesario continuar con estas medidas o si la persona puede ser candidata a una intervención quirúrgica.

¿Cuándo puede considerarse una cirugía?

No todos los pacientes requieren el mismo tratamiento. Cuando una intervención quirúrgica está indicada, existen técnicas de supermicrocirugía orientadas a mejorar el drenaje de la linfa. También pueden realizarse procedimientos dirigidos a retirar el exceso de grasa o tejido que puede acumularse conforme avanza la enfermedad.

El tratamiento, por tanto, se determina de acuerdo con las características de cada caso y la evaluación del sistema linfático.

Actualmente, el linfedema no cuenta con una cura definitiva. Sin embargo, existen alternativas destinadas a mejorar la funcionalidad, reducir el volumen de la extremidad y aliviar las molestias.

Por ello, si durante o después de un tratamiento contra el cáncer de mama un brazo comienza a hincharse, aumenta su peso o presenta dificultades para moverse, estas señales no deberían pasarse por alto. La recomendación es que sean evaluadas por un especialista.

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