Cada 21 de septiembre, coincidiendo con la llegada de la primavera, miles de personas en Latinoamérica regalan flores amarillas como símbolo de alegría, energía positiva y nuevos comienzos, dando inicio a una de las tradiciones más virales y compartidas en redes sociales durante esta fecha. Aunque en sus orígenes el gesto se asociaba principalmente a parejas y relaciones románticas, en 2026 la costumbre se ha extendido y resignifica: hoy es igual de común regalar flores amarillas a amigos, familiares, compañeros de trabajo o incluso a uno mismo, como una forma de celebrar la amistad, el agradecimiento, la esperanza y la renovación personal. El color amarillo, asociado psicológicamente con el optimismo, la vitalidad y la buena suerte, convierte a este ritual en mucho más que una moda pasajera: para muchos es una oportunidad simbólica de “atraer” cosas positivas antes de que termine el año. Ya sea con un ramo físico, una imagen digital, un meme o un mensaje por WhatsApp, la tradición de las flores amarillas del 21 de septiembre sigue creciendo cada año como una manera espontánea y cálida de conectar con las personas importantes de nuestra vida.
Cada 21 de septiembre, coincidiendo con la llegada de la primavera, miles de personas en Latinoamérica regalan flores amarillas como símbolo de alegría, energía positiva y nuevos comienzos, dando inicio a una de las tradiciones más virales y compartidas en redes sociales durante esta fecha. Aunque en sus orígenes el gesto se asociaba principalmente a parejas y relaciones románticas, en 2026 la costumbre se ha extendido y resignifica: hoy es igual de común regalar flores amarillas a amigos, familiares, compañeros de trabajo o incluso a uno mismo, como una forma de celebrar la amistad, el agradecimiento, la esperanza y la renovación personal. El color amarillo, asociado psicológicamente con el optimismo, la vitalidad y la buena suerte, convierte a este ritual en mucho más que una moda pasajera: para muchos es una oportunidad simbólica de “atraer” cosas positivas antes de que termine el año. Ya sea con un ramo físico, una imagen digital, un meme o un mensaje por WhatsApp, la tradición de las flores amarillas del 21 de septiembre sigue creciendo cada año como una manera espontánea y cálida de conectar con las personas importantes de nuestra vida.
A raíz de la tendencia que surgió en las redes sociales, muchas personas suelen regalar flores amarillas en dos ocasiones al año: marzo y septiembre. En América Latina, se hizo popular realizar esta acción con las familias, amistades y, en algunos casos, con desconocidos, siendo el día principal el 21 de marzo, fecha que marca la llegada de la primavera en el hemisferio norte (México); mientras que el 21 de septiembre corresponde al inicio de la primavera en el hemisferio sur (Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Paraguay, Uruguay, Brasil y Ecuador). En cuanto a su origen de esta última tendencia en TikTok o Facebook tiene que ver más que todo con el tema “Flores amarillas”, que forma parte de la banda sonora de la novela argentina Floricienta.
Este 21 de septiembre, muchas personas en Perú y otros países de la región recibirán la primavera con los brazos abiertos y las tradicionales flores amarillas. Este color simboliza la amistad y se caracteriza por transmitir optimismo y energía. Además, las flores amarillas son ideales para decorar la sala u otros espacios del hogar, ya que aportan luz y belleza. También son un obsequio apropiado para personas que atraviesan un momento de desánimo, han cumplido algún objetivo personal, como conseguir un ascenso laboral, o simplemente para esa persona incondicional.
- Dame aromas a la salida del Sol, un jardín de hermosas flores donde pueda caminar sin ser molestado.
- No tengo ninguna preferencia entre las flores, siempre y cuando sean salvajes, libres y espontáneas.
- Cuando se abre una flor, es primavera en todo el mundo.
- Siempre hay flores para aquellos que desean verlas.
- El amor espera en el borde de un pétalo.
- Una de las cosas más atractivas de las flores es su hermosa reserva.
- Un hombre nunca es tan grande como cuando se agacha para cuidar una flor o una planta.
- Las flores son los ojos con que mirar la naturaleza.
- Los latidos tumultuosos de mi corazón. Si sólo por un instante tuvieran la fuerza de detenerse y admirar extasiados la serenidad de una flor.
- Hay dos flores en la flor. Una se volvió hacia nosotros, la otra hacia el infinito.