Por Manuel Gomez

Cada 21 de septiembre, coincidiendo con la llegada de la primavera, miles de personas en Latinoamérica regalan flores amarillas como símbolo de alegría, energía positiva y nuevos comienzos, dando inicio a una de las tradiciones más virales y compartidas en redes sociales durante esta fecha. Aunque en sus orígenes el gesto se asociaba principalmente a parejas y relaciones románticas, en 2026 la costumbre se ha extendido y resignifica: hoy es igual de común regalar flores amarillas a amigos, familiares, compañeros de trabajo o incluso a uno mismo, como una forma de celebrar la amistad, el agradecimiento, la esperanza y la renovación personal. El color amarillo, asociado psicológicamente con el optimismo, la vitalidad y la buena suerte, convierte a este ritual en mucho más que una moda pasajera: para muchos es una oportunidad simbólica de “atraer” cosas positivas antes de que termine el año. Ya sea con un ramo físico, una imagen digital, un meme o un mensaje por WhatsApp, la tradición de las flores amarillas del 21 de septiembre sigue creciendo cada año como una manera espontánea y cálida de conectar con las personas importantes de nuestra vida.