La influencer y conductora de televisión Nelly Rossinelli expuso en redes sociales una serie de episodios que, según relató, marcaron negativamente sus vacaciones familiares en una playa exclusiva del sur de Perú. Lo que comenzó como una estadía pensada para el descanso terminó convirtiéndose en una experiencia incómoda, debido a un trato que consideró desigual por parte del personal y de un sector de los residentes del lugar.
A través de Instagram, Rossinelli narró que las normas del condominio no se aplicaban de la misma manera para todos, lo que le generó molestia e incomodidad. La conductora aseguró que fueron varios los incidentes que se acumularon con el tiempo y que finalmente decidió hacerlos públicos. A continuación, te contamos qué dijo.
Uno de los momentos más tensos ocurrió cuando su familia intentó llevar un pequeño piqueo a la playa. Rossinelli relató que su esposo sacaba platos pequeños para compartir, cuando personal de seguridad se acercó de manera abrupta para impedirlo. “Llegaron como el ICE en Estados Unidos a decirle: ‘No, señor, por favor, no puede meter’”, contó.
La situación le resultó aún más indignante al notar que, a pocos metros, otras personas sí podían ingresar platos grandes con comida sin ningún tipo de observación. “Me dio una cólera”, expresó, al señalar que las reglas parecían aplicarse de manera selectiva.
Según contó, lo que intensificó su malestar fue comprobar que la aplicación de las normas no era la misma para todos. Mientras a su familia se le prohibía el ingreso de utensilios pequeños, en un toldo cercano otras personas sí podían ingresar grandes platos con comida sin recibir observaciones. “Veo que al costado sí tienen o sí pueden llevar platos, incluso comida”, comentó, visiblemente incómoda.
Rossinelli precisó que el reglamento del condominio permite ciertos piqueos, pero que en su caso siempre encontraba nuevas restricciones. “No se puede llevar platos, no se puede llevar tenedores, no se puede llevar esto”, enumeró, al describir una vigilancia constante hacia su familia.
Esta situación, que aseguró se repitió en más de una ocasión, terminó por generarle indignación. “Me dio una cólera”, sostuvo, al sentir que las reglas se aplicaban de manera selectiva.
Rossinelli aseguró que durante su estadía fue señalada en reiteradas ocasiones por supuestos residuos dejados por su perrita en la playa. La influencer negó estas acusaciones y afirmó que siempre recoge los desechos de su mascota. “Era imposible porque jamás salimos sin la bolsita”, sostuvo.
Al exigir pruebas, el personal de seguridad le indicó que no podían mostrarle los videos porque las cámaras no funcionaban. “Oh, casualidad, las cámaras se habían malogrado”, relató, dejando entrever su molestia por lo que consideró un trato injusto y reiterativo hacia su familia.
Ante la acumulación de situaciones incómodas, la conductora decidió confrontar al personal de seguridad y posteriormente conversar con el encargado del condominio. Según narró, recibió disculpas por los momentos vividos, aunque eso no disipó su percepción de desigualdad. “Se les da excepciones a los otros residentes o inquilinos, a excepción de nosotros”, afirmó, reafirmando su sensación de exclusión, según informa el diario La República.