

Según datos de UNICEF Perú, en los últimos años los episodios depresivos en la infancia han aumentado, superando los 1.000 casos registrados en 2023, mientras que los intentos de suicidio registrados alcanzaron cerca de 600 casos durante el mismo período, evidenciando la importancia de prestar atención al bienestar emocional durante estas etapas.
Según datos de UNICEF Perú, en los últimos años los episodios depresivos en la infancia han aumentado, superando los 1.000 casos registrados en 2023, mientras que los intentos de suicidio registrados alcanzaron cerca de 600 casos durante el mismo período, evidenciando la importancia de prestar atención al bienestar emocional durante estas etapas.
Con motivo del Día del Niño, la organización Huellas, comprometida con la infancia y la vejez, invita a reflexionar sobre algo esencial: la necesidad de brindar compañía, cuidado y afecto a los niños que atraviesan situaciones vulnerables, recordando que más allá de lo material, el tiempo compartido sigue siendo el regalo más valioso que podemos dar.
En una sociedad donde los regalos llenan las tiendas y las pantallas, muchos niños anhelan algo mucho más sencillo: alguien con quien jugar en medio del ruido de las responsabilidades diarias que suelen opacar la importancia de los momentos simples. Para muchos chicos en contextos vulnerables, la compañía y el afecto tienen el poder de cambiar su día a día.
En Perú, la infancia y adolescencia continúan enfrentando importantes desafíos relacionados con la pobreza y la desigualdad. Según datos recogidos por UNICEF, en 2023 el 38,5% de niñas, niños y adolescentes vivían en situación de pobreza monetaria, lo que significa que una parte significativa de la población infantil crece con limitaciones para acceder plenamente a bienes y servicios esenciales para su desarrollo.
Detrás de estas cifras existen historias de niños y niñas que enfrentan mayores obstáculos para acceder a oportunidades educativas, recreativas y de bienestar emocional. Para ellos, el Día del Niño no siempre se trata únicamente de una celebración, sino también de recordar la importancia de contar con redes de cuidado, acompañamiento y afecto.
Estas desigualdades no solo tienen consecuencias materiales, sino también emocionales y sociales. La infancia es una etapa fundamental para el desarrollo integral de cada persona. En ese momento de sus vidas, comienzan a formar tanto su idea sobre cómo funcionan los vínculos interpersonales como su autoestima y personalidad. Así que atravesar situaciones de vulnerabilidad puede afectar profundamente el bienestar presente y futuro de miles de niños y niñas.
Estos no son simplemente números, sino vivencias que moldean el presente y condicionan el futuro de miles de niños. Las experiencias en la niñez marcan en gran medida el futuro de una persona, y la ausencia de afecto y compañía puede generar baja autoestima, dificultades en la socialización e incluso problemas de salud mental.
El juego como refugio
El derecho a jugar es uno de los pilares esenciales de la infancia. Más que una simple actividad recreativa, el juego es una vía para que los niños descubran el mundo, se conecten consigo mismos y potencien su desarrollo emocional, social y cognitivo. Se convierte en su lenguaje, su manera de sanar heridas emocionales y entender el mundo. Estudios de UNICEF y la LEGO Foundation demuestran que las actividades de recreación son una de las herramientas más poderosas para el desarrollo infantil. A través del juego, los niños:
- Aprenden sobre relaciones interpersonales, comunicación y trabajo en común.
- Desarrollan su creatividad.
- Manejan emociones difíciles y construyen resiliencia ante la adversidad.
- Mejoran su salud física mediante el movimiento, fortaleciendo sus músculos, huesos y coordinación motriz.
Más allá de sus beneficios individuales, hay que recalcar que el juego contribuye a la formación de un sentido de pertenencia y comunidad entre los niños. Les enseña a trabajar en equipo, a compartir y a comunicarse con los demás, permitiéndoles desarrollar habilidades fundamentales a nivel social y emocional.
Por esto, la responsabilidad colectiva en el cuidado y desarrollo de la infancia es fundamental. Al participar en actividades de juego con ellos, se les brinda una fuente de apoyo emocional y un modelo a seguir. La interacción con mayores les permite sentirse valorados y comprendidos, lo que fortalece su autoestima y confianza en sí mismos.
A diferencia de los adultos, los niños aún no han desarrollado completamente su lenguaje emocional y necesitan actividades como el dibujo y los juegos para expresar y procesar sus emociones. Unas pocas horas pueden generar un impacto significativo en la vida de un niño, puesto que les brinda una figura de apoyo y confianza, les ayuda a desarrollar su seguridad emocional, a romper ciclos de aislamiento y soledad, y fomenta la idea de que son importantes y dignos de amor propio.
Compartir tiempo con las infancias no sólo es un regalo para ellos, sino también una experiencia profundamente enriquecedora para los adultos. A través de la interacción y el juego compartido, podemos presenciar cómo sus risas resuenan con alegría y sus ojos brillan con inocencia.
En cada instante compartido, se puede sembrar una semilla de esperanza y amor en sus corazones, nutriendo su crecimiento emocional y fortaleciendo sus lazos afectivos. En este sentido, jugar se transforma en mucho más que un pasatiempo: se vuelve una herramienta poderosa para fortalecer la resiliencia. Para muchos niños, este día representa una oportunidad para recibir afecto y atención, algo que en muchos casos les ha sido negado.
El voluntariado como motor de cambio
En este Día del Niño la reflexión va más allá de una celebración, se trata de recordar que cada niño merece sentirse acompañado, escuchado y valorado. No se necesitan grandes gestos para hacer la diferencia, solo basta con dedicar tiempo de calidad. Frente a esta realidad, el voluntariado desempeña un papel vital en el bienestar infantil.
Organizaciones como Huellas se han comprometido a brindar espacios seguros y enriquecedores para que los niños vulnerables encuentren en los voluntarios una red de apoyo cercana a la de amigos y familiares. La confianza y la reciprocidad que se generan en estas relaciones brindan a los más pequeños la seguridad emocional que tanto necesitan para enfrentar las adversidades. Porque un niño que juega, es un niño que siente que importa. Y cuando alguien le muestra que su risa vale, puede empezar a creerlo también.
¿Cómo puedes ayudar?
Si quieres formar parte de esta iniciativa y regalar tiempo a un niño o abuelo que lo necesita, puedes visitar huellas.social/Voluntariado o seguir las redes de la ONG en @ @huellas.social y conocer más sobre cómo involucrarte como voluntario.






