

La pregunta sobre si es mejor dormir con o sin almohada no tiene una única respuesta. Aunque algunas investigaciones han planteado posibles beneficios de reducir la elevación de la cabeza en determinadas personas, los especialistas señalan que eliminar la almohada no es una recomendación general. Lo fundamental es conseguir una posición que mantenga el cuello alineado con el resto de la columna y permita descansar sin generar tensión.
La pregunta sobre si es mejor dormir con o sin almohada no tiene una única respuesta. Aunque algunas investigaciones han planteado posibles beneficios de reducir la elevación de la cabeza en determinadas personas, los especialistas señalan que eliminar la almohada no es una recomendación general. Lo fundamental es conseguir una posición que mantenga el cuello alineado con el resto de la columna y permita descansar sin generar tensión.
¿Es mejor dormir con almohada o sin ella?
La necesidad de utilizar una almohada depende principalmente de la posición en la que duerme cada persona. Quienes descansan boca arriba pueden necesitar un soporte que mantenga el cuello en una posición natural, mientras que quienes duermen de lado suelen requerir una almohada con suficiente altura para evitar que la cabeza quede inclinada hacia abajo.
Dormir sin almohada tampoco es necesariamente perjudicial para todos. De acuerdo con los especialistas, algunas personas que duermen boca arriba podrían sentirse mejor sin una almohada convencional demasiado gruesa, especialmente si esta eleva excesivamente la cabeza. Sin embargo, eliminarla sin considerar la postura puede terminar provocando tensión en el cuello y los hombros.
La altura de la almohada puede marcar la diferencia
Más que decidir entre almohada sí o no, uno de los puntos importantes es encontrar un soporte que mantenga la cabeza y el cuello alineados. Las recomendaciones del NHS para personas con dolor cervical incluyen utilizar una almohada baja y firme, además de evitar posiciones que mantengan el cuello torcido durante el descanso.
En el caso de quienes duermen de lado, una almohada demasiado delgada puede hacer que la cabeza caiga hacia el colchón, mientras que una demasiado gruesa puede empujarla hacia arriba. Las recomendaciones clínicas señalan que la cantidad y el grosor del soporte deben permitir que la cabeza permanezca en línea con la columna.
¿Qué postura ayuda a evitar el dolor cervical?
Dormir de lado o boca arriba suele ser más favorable para mantener una posición adecuada que hacerlo boca abajo. La Mayo Clinic recomienda, por ejemplo, que quienes duermen boca arriba utilicen una almohada que sostenga el cuello y conserve su alineación con el pecho y la espalda. Para quienes duermen de lado, también puede resultar útil colocar una almohada entre las piernas para favorecer la alineación de la columna.
La evidencia disponible tampoco permite afirmar que quitar la almohada sea una estrategia universal para mejorar la salud. El artículo de Infobae señala que investigaciones sobre presión intraocular han observado diferencias relacionadas con la elevación de la cabeza, pero los expertos advierten que los resultados son preliminares y que la altura y la forma de la almohada pueden ser más importantes que simplemente utilizarla o no.
Si una persona despierta habitualmente con dolor o rigidez cervical, el problema puede estar relacionado con una postura inadecuada durante la noche. Cuando el dolor persiste durante varias semanas, es intenso o aparece acompañado de hormigueo, debilidad o dolor que se extiende hacia los brazos, se recomienda buscar evaluación médica para determinar la causa.
Cómo elegir la almohada según tu postura al dormir
Los especialistas recomiendan elegir la almohada por su capacidad de mantener la cabeza alineada con el tronco, no por su marca ni por lo mullida que parezca. Si duermes boca arriba, una almohada de altura media debe sostener la curva del cuello sin llevar el mentón hacia el pecho. Si al despertar sientes que la cabeza queda adelantada o que debes encoger los hombros, es probable que sea demasiado alta.
Quienes duermen de lado necesitan una almohada que cubra el espacio entre el hombro y la cabeza. El grosor necesario cambia según el ancho de los hombros y la firmeza del colchón: una superficie más blanda hace que el cuerpo se hunda más, por lo que suele requerirse menos altura; un colchón firme puede demandar mayor soporte. La meta es evitar que la cabeza caiga hacia el colchón o quede elevada hacia el techo.
Para comprobar si la elección funciona, puede realizarse una prueba sencilla: al acostarse de lado, pedir a otra persona que observe si la columna se mantiene recta desde el cuello hasta la zona lumbar. Si no es posible hacer esa verificación, una señal útil es despertar sin dolor de cuello, hormigueo en los brazos ni necesidad de estirarse de inmediato para recuperar movilidad.
Hábitos nocturnos que ayudan a reducir la rigidez cervical
La almohada no es el único factor que afecta el cuello durante el descanso. Mantener una rutina de movilidad suave durante el día, hacer pausas si se trabaja muchas horas frente a una pantalla y evitar permanecer largo tiempo con la cabeza inclinada sobre el celular puede reducir la sobrecarga que se acumula antes de dormir. El estrés, las malas posturas y las jornadas prolongadas en computadora son factores que también se asocian con dolor cervical.
También es importante revisar el colchón. Debe ofrecer una superficie lo suficientemente firme para sostener el cuerpo, sin crear hundimientos que desalineen la espalda y el cuello. Las guías del NHS aconsejan que, al dormir, la cabeza quede aproximadamente a la misma altura que el resto del cuerpo y recomiendan evitar apilar almohadas, una práctica que puede acentuar la flexión del cuello.
Si el dolor es leve y reciente, el calor local, los movimientos suaves y no permanecer inmóvil durante demasiado tiempo pueden ayudar. Sin embargo, forzar estiramientos intensos o modificar bruscamente la postura habitual puede aumentar la molestia. Lo más útil suele ser introducir los cambios de forma gradual: ajustar una almohada durante varios días, modificar la posición de los brazos o añadir un cojín entre las rodillas si se duerme de lado.






