La Organización Mundial de la Salud (OMS) y diversos organismos de control epidemiológico mantienen bajo seguimiento a la subvariante BA.3.2 del SARS-CoV-2, identificada en algunos reportes bajo el apodo informal de “Cicada”. Se trata de un sublinaje genómico derivado de la familia Ómicron que ha sido detectado de manera puntual en distintos países.
La variante BA.3.2 es una derivación directa de Ómicron BA.3. Fue secuenciada e identificada por primera vez a finales de 2024 en Sudáfrica.
Debido a la presencia de mutaciones específicas en la proteína de la espiga (Spike), la OMS la clasificó formalmente dentro de la categoría de Variante Bajo Monitoreo (VUM). Esta designación no equivale a una alerta de emergencia; únicamente indica que los laboratorios de vigilancia genómica deben seguir su evolución biológica para evaluar si genera algún cambio en la transmisibilidad o en la respuesta inmune.
Hasta el momento, las entidades sanitarias globales no han registrado síntomas atípicos o diferentes a los causados por otras variantes de la familia Ómicron. Los cuadros reportados corresponden a la sintomatología habitual de las infecciones respiratorias por COVID-19:
- Fiebre o escalofríos.
- Congestión o secreción nasal.
- Dolor de garganta.
- Tos seca y fatiga.
- Dolores musculares o de cabeza.
La evidencia científica recopilada a nivel internacional señala que la BA.3.2 no representa un riesgo adicional elevado para la salud pública ni muestra una mayor gravedad clínica o tasa de letalidad.
- Comportamiento global: Aunque registró aumentos temporales de frecuencia en regiones de América del Norte, Europa y Oceanía a comienzos de año, su presencia en las secuencias mundiales no mostró una ventaja de crecimiento sostenida frente a otros linajes dominantes.
- Eficacia de las vacunas: Las vacunas actualizadas y la inmunidad previa adquirida por la población continúan ofreciendo un alto nivel de protección contra cuadros severos, hospitalizaciones y fallecimientos.
El hallazgo y reporte de la subvariante BA.3.2 forma parte del trabajo rutinario de la red global de vigilancia genómica para rastrear las mutaciones continuas del virus. Los organismos internacionales de salud recomiendan mantener los esquemas de vacunación al día —especialmente en grupos vulnerables o adultos mayores— y acudir a un profesional de la salud ante síntomas respiratorios de consideración.