En la actualidad, el trabajo remoto se ha convertido en una modalidad laboral importante en muchas partes del mundo, ya que ofrece beneficios como, por ejemplo, mayor flexibilidad y ahorro de tiempo y dinero en los desplazamientos. Sin embargo, esta modalidad requiere una buena organización y límites definidos entre el trabajo y la vida personal para prevenir la sobrecarga laboral, lo cual podría afectar la salud musculoesquelética. En ese contexto, pasar largas horas sentado frente a un escritorio puede generar efectos negativos tanto en la salud física como mental, incluso cuando se cuenta con equipos y mobiliario adecuados. Ante esta situación crítica, una especialista dio a conocer una serie de recomendaciones con el objetivo de reducir los efectos del sedentarismo. En el desarrollo de esta nota, te contamos mayores detalles al respecto.
La coordinadora del Grado de Fisioterapia de la Universidad Europea de Andalucía, María Carreira Míguez, explicó que entre el 60 % y 70 % de los problemas de espalda vinculados al trabajo de oficina están relacionados con el sedentarismo, mientras que el 30 % al 40 % restante se atribuye a las condiciones del equipamiento utilizado. Así, con el objetivo de reducir la inactividad física durante el horario de trabajo, la experta recomendó realizar pausas activas mediante tres ejercicios que pueden hacerse desde la silla: retracción cervical, apertura de pecho y círculos de hombros hacia abajo para relajar el trapecio. Asimismo, Carreira Míguez aconsejó acondicionar el espacio laboral tanto de la oficina como de la casa, para mantener una postura adecuada, colocando la pantalla a la altura de los ojos y utilizando una silla con buen soporte lumbar. Estas medidas ayudarán a reducir el riesgo de fatiga y molestias musculares entre los empleados, conforme comparte Exitosa.
Una revisión de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) examinó la relación entre la piel y el sistema gastrointestinal, conocida como “eje intestino-piel” (EIP). El estudio señaló que la microbiota de ambos órganos contribuye a sus mecanismos de defensa, pero su desequilibrio puede favorecer la inflamación y asociarse con afecciones como, por ejemplo, dermatitis atópica, psoriasis y enfermedades inflamatorias intestinales.
Asimismo, en entrevista para Infobae, el especialista Fernando Felice señaló que el EIP establece una conexión entre la microbiota, el sistema inmunológico y la piel. Es decir, las alteraciones en el equilibrio intestinal pueden promover procesos inflamatorios y repercutir en el estado de la piel. Eso no es todo, el docente de la UBA advirtió que las alteraciones en la microbiota intestinal podrían agravar afecciones como acné, rosácea, dermatitis y psoriasis. Además, este desequilibrio podría favorecer el envejecimiento prematuro de la piel al afectar el colágeno y la elastina.