Febrero de 2026 trae una agenda celeste particularmente intensa, con cambios en la Luna, alineaciones planetarias y otros sucesos que podrán apreciarse a simple vista o con ayuda de telescopios y binoculares. Estos eventos en el campo de la astronomía convierten al mes en una oportunidad perfecta para quienes disfrutan de la observación del cielo nocturno. A continuación, te presentamos los fenómenos más relevantes y sus fechas.
La mayoría de los eventos celestes de febrero de 2026 estarán marcados por la presencia lunar. El día 1 se registrará la fase de Luna llena conocida como “de Nieve”, que ilumina con fuerza la noche y permite observar con claridad sus rasgos. Este fenómeno resulta especialmente favorable para la observación con binoculares o telescopios, y también para capturar imágenes con mayor nitidez.
A mitad de febrero, la fase de Luna nueva disminuirá la luz natural al mínimo, generando un escenario óptimo para explorar el firmamento profundo. En esas noches, la falta de resplandor lunar facilita la observación de la Vía Láctea y de cuerpos celestes lejanos como nebulosas y galaxias, especialmente desde zonas con escasa contaminación lumínica.
En la segunda quincena del mes, la Luna recupera protagonismo al cruzarse con otros objetos del sistema solar. El 23 se registrará una ocultación parcial de las Pléyades, y el 27 el satélite se acercará a Júpiter, un evento visible sin ayuda óptica y aún más llamativo con binoculares o telescopio, de acuerdo con información de Infobae.
El 17 de febrero se registrará un eclipse solar anular, un evento en el que la Luna no llega a cubrir por completo al Sol, dejando un anillo luminoso alrededor del astro. La fase completa del fenómeno podrá verse desde la Antártida, mientras que en el extremo sur de Sudamérica y en África se observará de forma parcial.
En lugares como Ushuaia, el oscurecimiento del Sol será apenas marginal. Para cualquier observación directa del disco solar, es esencial emplear filtros certificados o equipos especiales que protejan la vista.
Ese mismo 17 de febrero, el cometa C/2024 E1 (Wierzchos) llegará a su punto más próximo a nuestro planeta. Su luminosidad no es suficiente para observarlo sin ayuda, pero se podrá localizar con binoculares o telescopios modestos cerca del horizonte tras el ocaso, sobre todo para quienes sigan su movimiento de una noche a otra.