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En la Plaza Mayor de Huamanga, danzantes lucen el traje más representativo de los Carnavales de Ayacucho 2026, con mantas multicolores y sombrero tradicional que marcan identidad y herencia andina. La celebración tomó el corazón histórico de la ciudad con música, baile y color.
1/15En la Plaza Mayor de Huamanga, danzantes lucen el traje más representativo de los Carnavales de Ayacucho 2026, con mantas multicolores y sombrero tradicional que marcan identidad y herencia andina. La celebración tomó el corazón histórico de la ciudad con música, baile y color.
2/15Luis Carlos Ariste, del colectivo artístico Killinchu, ganó el concurso para diseñar el carro alegórico del Ño Carnavalón, una de las figuras centrales de la celebración que recorre las calles entre sátira, color y tradición popular
2/15Luis Carlos Ariste, del colectivo artístico Killinchu, ganó el concurso para diseñar el carro alegórico del Ño Carnavalón, una de las figuras centrales de la celebración que recorre las calles entre sátira, color y tradición popular
3/15El sonido grave del erke andino abrió paso y guio a la comparsa por el centro histórico, marcando el compás de una celebración donde tradición y comunidad avanzan al mismo ritmo.
3/15El sonido grave del erke andino abrió paso y guio a la comparsa por el centro histórico, marcando el compás de una celebración donde tradición y comunidad avanzan al mismo ritmo.
4/15Décadas atrás, en el siglo XX, la familia Meléndez y amigos posaban en plena celebración, testimonio de una tradición festiva que ha pasado de generación en generación y sigue marcando identidad en Huamanga.
4/15Décadas atrás, en el siglo XX, la familia Meléndez y amigos posaban en plena celebración, testimonio de una tradición festiva que ha pasado de generación en generación y sigue marcando identidad en Huamanga.
5/15Francisco Meléndez, miembro de una de las familias más tradicionales de Huamanga, retratado en su casa hacienda centenaria, integra una de las comparsas más antiguas, conformada por familiares y amigos que preservan la tradición generación tras generación.
5/15Francisco Meléndez, miembro de una de las familias más tradicionales de Huamanga, retratado en su casa hacienda centenaria, integra una de las comparsas más antiguas, conformada por familiares y amigos que preservan la tradición generación tras generación.
6/15Ante la imponente Catedral de Huamanga, Huamanga reafirmó su título de “Ciudad de las Iglesias” con comparsas que colmaron la Plaza Mayor durante los Carnavales de Ayacucho 2026. Danzas tradicionales, música y trajes típicos tomaron el centro histórico en una de las celebraciones más emblemáticas del calendario andino.
6/15Ante la imponente Catedral de Huamanga, Huamanga reafirmó su título de “Ciudad de las Iglesias” con comparsas que colmaron la Plaza Mayor durante los Carnavales de Ayacucho 2026. Danzas tradicionales, música y trajes típicos tomaron el centro histórico en una de las celebraciones más emblemáticas del calendario andino.
7/15Al atardecer, el uso masivo de talco envolvió a las comparsas en una atmósfera suspendida, casi etérea, mientras los trajes tradicionales giraban entre luz y polvo. Una postal donde tradición, movimiento y fervor colectivo se funden en el aire.
7/15Al atardecer, el uso masivo de talco envolvió a las comparsas en una atmósfera suspendida, casi etérea, mientras los trajes tradicionales giraban entre luz y polvo. Una postal donde tradición, movimiento y fervor colectivo se funden en el aire.
8/15En algunos casos, la modernidad y la coquetería han cambiado el talco en mano por un teléfono móvil: ahora la tradición también se captura desde otro ángulo, entre cintas, frutas y color.
8/15En algunos casos, la modernidad y la coquetería han cambiado el talco en mano por un teléfono móvil: ahora la tradición también se captura desde otro ángulo, entre cintas, frutas y color.
9/15En Huanta, los carnavales se viven de forma más tradicional. Sin trajes lujosos, la celebración se convierte en un verdadero teatro al aire libre, donde la danza, la música y el espíritu de comunidad son los grandes protagonistas.
9/15En Huanta, los carnavales se viven de forma más tradicional. Sin trajes lujosos, la celebración se convierte en un verdadero teatro al aire libre, donde la danza, la música y el espíritu de comunidad son los grandes protagonistas.
10/15La cotidianidad de Huanta se transforma en imágenes surreales gracias a puestas en escena planificadas que cautivan al público. Estas representaciones artísticas elevan las vivencias diarias a un plano simbólico, convirtiendo las calles en un escenario vivo de tradición y creatividad.
10/15La cotidianidad de Huanta se transforma en imágenes surreales gracias a puestas en escena planificadas que cautivan al público. Estas representaciones artísticas elevan las vivencias diarias a un plano simbólico, convirtiendo las calles en un escenario vivo de tradición y creatividad.
11/15Los hermanos Yumi y Javier Cunto protagonizan en Huanta este vigoroso reto ritual, una tradición ancestral que utiliza el látigo como símbolo de fertilidad para despertar la tierra.
11/15Los hermanos Yumi y Javier Cunto protagonizan en Huanta este vigoroso reto ritual, una tradición ancestral que utiliza el látigo como símbolo de fertilidad para despertar la tierra.
12/15El juego se vuelve ritual en Huanta, donde el agua, el talco y la pulpa de las tunas locales se funden en el rostro de los participantes. Esta interacción física, cargada de risas y desenfreno, define la esencia más auténtica y sensorial de la festividad.
12/15El juego se vuelve ritual en Huanta, donde el agua, el talco y la pulpa de las tunas locales se funden en el rostro de los participantes. Esta interacción física, cargada de risas y desenfreno, define la esencia más auténtica y sensorial de la festividad.
13/15Bajo el sol abrasador de la sierra —y con la amenaza constante de lluvia— el paraguas se vuelve aliado indispensable. Nada impide seguir cada pasacalle en Huanta, donde el público resiste, espera y celebra sin perder detalle.
13/15Bajo el sol abrasador de la sierra —y con la amenaza constante de lluvia— el paraguas se vuelve aliado indispensable. Nada impide seguir cada pasacalle en Huanta, donde el público resiste, espera y celebra sin perder detalle.
14/15El orgullo de la tradición se hereda desde temprana edad, donde incluso los más pequeños lideran las comparsas con un carisma que se roba el show. Esta nueva generación asegura la continuidad de una identidad vibrante, demostrando que el sentimiento huantino no conoce de edades.
14/15El orgullo de la tradición se hereda desde temprana edad, donde incluso los más pequeños lideran las comparsas con un carisma que se roba el show. Esta nueva generación asegura la continuidad de una identidad vibrante, demostrando que el sentimiento huantino no conoce de edades.
15/15El vigor de las caderas desafía la gravedad en Huanta, donde el ángulo de rotación de las polleras alcanza una fuerza exorbitante. Ni el rastro de la lluvia detiene este despliegue de destreza física que marca el pulso de la festividad.
15/15El vigor de las caderas desafía la gravedad en Huanta, donde el ángulo de rotación de las polleras alcanza una fuerza exorbitante. Ni el rastro de la lluvia detiene este despliegue de destreza física que marca el pulso de la festividad.
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
En febrero de 2026, Ayacucho volvió a hacer lo que mejor sabe: convertir la calle en escenario y la memoria en fiesta. Entre el 3 y el 18 de febrero, con días centrales del 14 al 18, Huamanga —capital regional— se llenó de comparsas, coplas en quechua y castellano, trajes bordados y bandas que avanzaron por el centro histórico como una marea de color. El ingreso del Ño Carnavalón, los concursos tradicionales y la lectura de su testamento marcaron el pulso de una celebración reconocida como Patrimonio Cultural de la Nación, donde la sátira, la música y el baile funcionan como espejo de la identidad andina contemporánea.










