Todos tenemos planes, proyectos, sueños, caminos que creemos definidos. Pero la vida, casi siempre, tiene otros planes: cambios inesperados, pérdidas, puertas que se cierran.
Todos tenemos planes, proyectos, sueños, caminos que creemos definidos. Pero la vida, casi siempre, tiene otros planes: cambios inesperados, pérdidas, puertas que se cierran.
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En esos momentos, nos frustramos; sentimos que algo salió mal. Pero, ¿si no fuera un error? ¿Si fuera una invitación a flexibilizar nuestra mente y nuestro corazón?
La filosofía K.O. propone entrenar la adaptación como un músculo. Flexibilidad no solo física, sino mental y emocional. Así como estiramos para evitar lesiones, también aprendemos a estirar nuestras expectativas para evitar sufrimiento innecesario.
Aceptar que las cosas no siempre saldrán como imaginamos no es rendirse. Es abrir espacio para la creatividad, para nuevas posibilidades. Es decir: “No era por ahí, pero voy a encontrar el nuevo camino”.
Cuando la vida no sale como planeabas, pregúntate: ¿Qué puedo aprender? ¿Cómo puedo adaptarme? ¿Qué otra opción existe?
La capacidad de adaptarse es una de las formas más puras de inteligencia. Y como todo, se entrena. //