Por Renato Cisneros

Salgo de ver “Muerto de risa” con dos escenas que me persiguen: la primera, el momento en que el protagonista, el animador televisivo Javi Fuentes (César Ritter), descubre en un armario la misteriosa caja que su padre ha dejado para él antes de morir; la segunda, el instante en que el propio Fuentes intenta hacer uso de esa herencia.

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