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FERNANDO VIVAS (@Arkadin1)
Un biopic puede ser falso porque no respeta la verdad que el personaje guarda de sí mismo. Pero también puede ser falsete porque el biografiado colabora con la falsía. Perdón, Maicelo, pero es lo que siento tras ver el primer capítulo de “Camino al triunfo” tan autorizado por ti que el héroe se llama como tú y se apellida como tú: un chico que descarga pescado en el Callao, con una madre pobre y una abuela enfermiza,de pronto gana peleas de ‘vale todo’ y coquetea con la hija reportera del gerente de un canal de TV cuyo top del ránking es la trasmisión de esas peleas.
¿Cómo así la vida del campeón surgido de abajo se convirtió en esta historia falsa y esquemática repetida en tanta novela peruana? ¿Cómo así una vida con tantos matices, alegrías y reveses, se redujo al más grueso contraste entre ricos y pobres en el mundo de la tele? Maicelo, no debiste ser cómplice de ese ridículo photoshop de tu ascenso, del que solo se salva la lacónica belleza de Amaranta Kun.
Espero que los próximos capítulos incidan en el entorno barrial y en los amores verdaderos del personaje. Ahí está la salvación de la serie, ahí está aquello en lo que el buen director Eduardo Mendoza (de “El evangelio de la carne” y “Mi problema con las mujeres”), sabe explotar: la pasión que duele en la piel, los sentimientos colectivos atávicos. Lo demás es tan falso como Maicelo bailando con tacos en el show de Gisela, cosa que en efecto pasó un sábado en la noche. Ojalá que el productor español de Carlos Lozano (sí, el de “Operación triunfo”), nos entregue un capítulo más leal al verdadero Maicelo el próximo sábado.

















