Por Carlos Batalla

Saboreó las delicias mundanas de Hollywood con ‘El precio de un beso’ (1930), pero en ‘La cruz y la espada’ (1933) sintió que había hecho un gran papel justamente interpretando a un joven sacerdote. El resto de esa década filmó más de una docena de cintas. La última fue una película que filmó en Buenos Aires, titulada ‘Melodías de América’ (1941). Pero antes de retirarse hizo en México ‘El capitán aventurero’ (1938). Era un actor y cantante reconocido en todo México y el resto de América.