Por Lilia Córdova Tábori

Solía ser punto de concentración de estudiantes quienes extendían los claustros de la universidad San Marcos a sus bancas. El parque Universitario fue epicentro de manifestaciones y con el paso del tiempo fue poblado por todo tipo de vendedores ambulantes, charlatanes, cómicos de esquina y gatos abandonados. Su característico reloj fue un obsequio de Alemania por el Centenario de nuestra Independencia. Postal de los años 60.

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