Por Carlos Batalla

Ese sábado 27 de junio de 1987, el Perú vivía en vilo, entre atentados terroristas y amenazas estatistas del gobierno aprista; pero también afrontaba un momento muy triste al confirmarse que un avión Antonov de la FAP, que había desaparecido con sus 46 ocupantes en una zona selvática en Saposoa, no había dejado sobrevivientes. Pese a todo ello, el pueblo peruano sonrió ese día, por la tarde, cuando vio a su selección de fútbol jugar de igual a igual contra su similar de Argentina, capitaneado por el genial Diego Armando Maradona, en la Copa América que se acababa de inaugurar.

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