Desde mi posición profesional, bastante privilegiada, pocas han sido las veces en las que me he sentido menos valorada que un hombre o minimizada por ser mujer. Eso no quiere decir que este tipo de ocasiones hayan faltado. La brecha salarial existe, y los jefes o compañeros de trabajo machistas también. Y, aunque no sea un tema que empuje de manera activa en mi vida personal, no podría imaginar un futuro sin la esperanza de que algún día, a punta de perseverancia y mejoras educativas y financieras para las mujeres, la brecha sea casi inexistente. En sencillo y sin ánimos de minimizar la complejidad del tema, es simplemente injusto que un hombre gane más que una mujer si su trabajo es el mismo y entrega buenos o mejores resultados. ¿Por qué tendría una mujer que ganar 50%, 60%, 10% o 5% menos que un hombre?

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