Resumen

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Lucia Berlin sostiene un cigarrillo en Nuevo México, en 1963. La imagen fue tomada por Buddy Berlin, su tercer marido. Foto: © Estate Lucia Berlin LP. Fumar fue, por mucho tiempo, símbolo de independencia y rebeldía. Ya no más.
Lucia Berlin sostiene un cigarrillo en Nuevo México, en 1963. La imagen fue tomada por Buddy Berlin, su tercer marido. Foto: © Estate Lucia Berlin LP. Fumar fue, por mucho tiempo, símbolo de independencia y rebeldía. Ya no más.
Por Katherine Subirana Abanto

El tabaco es originario de América, por lo que podríamos decir que el hábito de fumarlo fue uno de los primeros comportamientos exportados al Viejo Continente, porque esta costumbre llegó a Europa gracias a —o por culpa de— la expedición de Cristobal Colón. Victoriano Guarnido Olmedo, investigador de la Universidad de Granada, cuenta en su texto “Orígenes, expansión, producción y mercado del tabaco en España” que, cuando los españoles desembarcan en la isla de Guanahani, quedaron asombrados por la costumbre que tenían los antillanos de conservar entre sus labios unos tubitos de hoja enrollada, a la par que lanzaban bocanadas de humo.