Por Enrique Planas

Antonio Lumiére, acaudalado empresario fotográfico, volvió a casa con un Kinetoscopio Edison, adquirido en los exclusivos bulevares de París. Fascinado, su hijo Louis se dedicó a estudiar su mecanismo, y creyó que podía perfeccionarlo aplicando el sistema de rodamientos del telar mecánico de Joseph Jacquard, inventado 90 años antes.