Devoción casera: como cada mes de octubre, el chef Flavio Solórzano y su equipo del Señorío de Sulco celebran al Señor de los Milagros con este turrón, ahora en empaque diseñado por Meche Correa. (Foto: Jimena Agois)
Devoción casera: como cada mes de octubre, el chef Flavio Solórzano y su equipo del Señorío de Sulco celebran al Señor de los Milagros con este turrón, ahora en empaque diseñado por Meche Correa. (Foto: Jimena Agois)
Catherine Contreras

Una diseñadora, un chef y un equipo de artesanos se unen para entrelazar sus artes con el objetivo de aportar un detalle adicional a la tradición más arraigada de nuestro mes morado. y decidieron este año rendir homenaje al Señor de los Milagros desde su ofrenda más dulce: dar a la clásica versión del turrón de doña pepa del Señorío de Sulco un toque artístico, que de cuenta del valor que damos a una de las costumbres que refuerzan nuestra identidad peruana.

La idea se planteó el año pasado. Vía la entrañable amistad que los une, el chef animó a la diseñadora de modas peruana para crear un empaque especial para el típico postre de octubre, y así fue como el proyecto echó a andar. “Para nosotros es un compromiso: crear para alimentar nuestra cultura”, dice Meche Correa, devota del Cristo de Pachacamilla, cuya imagen visita cada año sin excepción.

La caja púrpura con aplicación de un corazón plateado en su tapa contiene 500 gramos de turrón. El empaque lleva adherido un detente del Señor de los Milagros. (Foto: Jimena Agois)
La caja púrpura con aplicación de un corazón plateado en su tapa contiene 500 gramos de turrón. El empaque lleva adherido un detente del Señor de los Milagros. (Foto: Jimena Agois)

“Me he inspirado en cada uno de los detalles que nos brinda esa costumbre: el cordón, el detente, los milagros y lo que todo ello significa”, indica la creadora de esta elegante presentación para 50 gramos de turrón, contenido en una caja púrpura en referencia al hábito morado, y que lleva en su tapa un corazón plateado y el característico cordón de algodón enroscado que los devotos se ciñen a la cintura.

Una ofrenda personal. Un regalo de fe. La dulzura de la tradición. Dar las gracias por el milagro concedido. La esperanza y la unión. La identidad. “Yo quería juntar todos esos elementos, que representan nuestra procesión y asociarlos a la dulzura del turrón”, explica Meche Correa, quien trabajó junto a los artesanos de su taller este diseño que representa el trabajo de todo su equipo, que contra el reloj, trabajando día y noche, incluso fines de semana, ya van entregando un segundo lote de estas cajas al Señorío de Sulco, donde han tenido gran acogida.

El turrón está hecho con suave masa cubierta con miel de frutas, guindas, guindones y pecanas caramelizadas. (Foto: Jimena Agois)
El turrón está hecho con suave masa cubierta con miel de frutas, guindas, guindones y pecanas caramelizadas. (Foto: Jimena Agois)

“Nos piden por decenas, incluso para mandarlas fuera. Pero es un trabajo artesanal, que requiere paciencia”, explica la diseñadora, agradecida con la buena acogida, que confirma también la calidad del contenido, de hechura casera: una suave masa con miel de pura fruta, coronada con guindas, guindones, pecanas caramelizadas y grageas plateadas.

Un poco de historia

Sobre los antecedentes del turrón de doña Pepa, fuentes del restaurante Señorío de Sulco indican que, bajo el nombre Dedos de Novia, este postre nació en Marruecos y fue traído al Perú por los españoles. Aquí, una esclava peruana llamada ‘Ña Pepa’, dispuesta a honrar un milagro obrado por el Cristo de Pachacamilla, habría creado la masa almibarada, festiva, generosa en frutas, confites, estrellas, pepelmas, caracoles y versillos con mensajes de amor. Desde entonces, todo limeño que se precie de serlo, creció con la felicidad de saborear el postre de octubre, al que llamaron turrón de doña pepa.

DÓNDE

Señorío de Sulco: Malecón Cisneros 1470, Miraflores.

Teléfono: (01) 4410183