Esta cifra sería mayor en 22 puntos porcentuales respecto a los infectados detectados a inicios de julio en un estudio de prevalencia realizado por el ministerio, el cual mostró que una de cada cuatro personas de la ciudad (2,7 millones) ya había padecido la enfermedad. (Foto: GEC)
Esta cifra sería mayor en 22 puntos porcentuales respecto a los infectados detectados a inicios de julio en un estudio de prevalencia realizado por el ministerio, el cual mostró que una de cada cuatro personas de la ciudad (2,7 millones) ya había padecido la enfermedad. (Foto: GEC)
Redacción EC

Si bien el Ministerio de Salud () aún no ha determinado la verdadera expansión de los contagios por en Lima y el Callao ante una posible segunda ola, una reciente estimación elaborada por el revela que, a la fecha, el 47% de la población de la capital ya habría contraído el .

Esta cifra sería mayor en 22 puntos porcentuales respecto a los infectados detectados a inicios de julio en un , el cual mostró que una de cada cuatro personas de la ciudad (2,7 millones) ya había padecido la enfermedad.

De esta manera, dicha consultora confirma que los contagios tuvieron un marcado aumento en los meses siguientes (julio y agosto), y ahora alcanzarían los 4,7 millones de infectados.

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En detalle

Camilo Ferreira, investigador del Centro Wiñaq, señaló a El Comercio que el impacto se calculó tomando en cuenta una tasa de fatalidad (muertes como proporción de contagios) estimada para la ciudad entre 0,8% y 1%.

Este indicador se obtuvo a partir de la división entre los infectados proyectados en julio por el Minsa y el exceso de muertes registrado en aquel momento, que bordeaba las 26.000. Según el Sistema Informático Nacional de Defunciones (), esta cifra ahora es de 47.000.

“[Para la estimación] utilizamos la data de seroprevalencia de Lima y Callao, y el exceso de muertes, que sigue un patrón muy parecido al del COVID-19, casi en un 90%. El 1% de mortalidad concuerda con estudios hechos en Brasil, país con estructura y un sistema de salud de tipo latinoamericano”, dice.

El especialista explica que esta cifra es menor a la letalidad registrada a partir de los casos oficiales del Minsa (3,9%), debido a que los hospitales y centros de salud solo atienden a los enfermos más sintomáticos.

Gráficos 1 y 2 (Fuente: Sinadef, elaboración: Centro Wiñaq)
Gráficos 3 y 4: (Fuente:Minsa)
Gráficos 1 y 2 (Fuente: Sinadef, elaboración: Centro Wiñaq) Gráficos 3 y 4: (Fuente:Minsa)

Por zonas

Para Ferreira, pese a que el estudio de seroprevalencia no está desagregado por distritos, hay indicios de que los contagios habrían sido uniformes. Sin embargo, esto no se reflejaría en las muertes en exceso atribuibles al COVID-19, donde las jurisdicciones de mayores ingresos muestran un menor exceso de muertes en relación con años anteriores.

“Hay indicios de que la tasa de letalidad es distinta entre los distritos en función a su nivel de ingresos. Por ejemplo, la multiplicación en la cantidad de muertos en San Isidro ha sido menor que otros lugares a pesar de que la seroprevalencia no se diferencia mucho”, explica.

Rebrote

La prevalencia alcanzaría actualmente a casi uno de cada dos limeños; sin embargo, la consultora considera “poco probable” que una segunda ola en Lima u otros epicentros de la enfermedad adquiera una magnitud similar a la primera.

“La epidemia es disímil, puede haber una segunda ola en regiones donde hay suficientes susceptibles. En Lima o en Iquitos es casi imposible, pero esta puede darse en sitios con más ruralidad o en ciudades más pequeñas donde no ha sido tan fuerte”, señala Ferreira.

Para César Ugarte, epidemiólogo del Instituto de Medicina Tropical Alexander Von Humboldt de la Universidad Cayetano Heredia, el escenario actual de seroprevalencia es distinto en el país e incluso dentro de la misma capital, lo cual influirá en futuros contagios.

“Desde el punto de vista epidemiológico, en Lima hay áreas que probablemente tengan muy pocos infectados, pero que al abrir todo tendrán que interactuar con otros que sí lo han estado y aumentará el riesgo. Creo que volver a una cuarentena estricta es imposible, la sociedad ya no aguanta. Pero si queremos que los colegios vuelvan a abrir el otro año o poder visitar a nuestros familiares, tenemos que tomar ahorita las medidas para cortar la transmisión”, señala.

El médico añade que también se debe tomar en cuenta la inmunidad (duradera o no) que la población pueda adquirir tras la enfermedad.

“Se está demostrando que los casos severos tienden a hacer una respuesta inmune mucho más fuerte, pero los asintomáticos y los leves no. Ellos podrían estar en mayor riesgo de una potencial reinfección. La solución no es asumir que hay un pico, que todos estamos infectados”, explica.

Si bien en las últimas semanas se ha acentuado el descenso de los casos, fallecidos y hospitalizados por la enfermedad, Ugarte recomienda continuar con las medidas de protección y distanciamiento social para evitar futuros brotes.

Ayer, el Ministerio de Salud (Minsa) reportó 3.132 nuevas infecciones y 54 defunciones en el país. Ambos indicadores se encuentran en niveles estadísticamente similares a inicios de mayo.

“Los hospitales están cada vez más vacíos, se acerca el verano, la gente está saliendo más a los parques. Pero la normalidad de diciembre del año pasado y enero de este año no va a regresar en un buen tiempo [...] Si hay pocos infectados, el sistema de salud tendrá la capacidad para poder responder. Sin embargo, en julio nos vimos sobrepasados, así como Iquitos en abril y mayo. Si no tenemos que salir, no lo hagamos”, anota.

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