Pese al repunte de marzo, el especialista en análisis de datos señala que el último mes hubo un descenso en la positividad de pruebas moleculares (Foto: archivo personal)
Pese al repunte de marzo, el especialista en análisis de datos señala que el último mes hubo un descenso en la positividad de pruebas moleculares (Foto: archivo personal)
Jorge Falen

En pleno repunte del en el país registrado desde marzo, el director de , , analiza el posible efecto del ingreso de la variante brasileña en el país. Si bien considera que la curva del aún sigue siendo más “vertical” que durante el 2020; también señala que la positividad de pruebas moleculares ha empezado a descender. El especialista calcula que la velocidad de debería subir a 81 mil dosis diarias para inmunizar al menos a 5 millones de peruanos hacia finales de julio.


¿Cuál es el escenario actual de la segunda ola en el país?

Definitivamente estamos en el peor momento. De las dos grandes olas que hemos tenido hasta ahora, nos encontramos en el peor momento de la segunda ola, que a su vez ha sido más grave que la primera.

¿Qué factores han contribuido a este repunte sin precedentes? ¿Es solo la variante brasilera o también está asociado al relajamiento de la población?

Sería más la entrada de las nuevas variantes que el comportamiento de la ciudadanía. A partir de julio se quitó la cuarentena y la gente tenía el mismo modus operandi que ahora. No deberíamos estar en los números que estamos a menos que hayan entrado nuevos “jugadores”. El comportamiento es similar desde hace meses y eso no significó que los números fueran a subir. Desde julio hasta noviembre, cuando alcanzaron el nivel más bajo, las personas estaban comportándose de manera “normal”. En diciembre los casos empezaron a subir por fiestas, pero este efecto con una primera cepa ya debía haber bajado. Hace sentido que la entrada de nuevas variantes nos esté dando mucha más pelea y ahora entrando a abril todavía sigamos con números al alza.

¿Cómo ha evolucionado la ocupación hospitalaria?

Ahorita estamos en un récord de hospitalizaciones. Esta semana tenemos más hospitalizados que en cualquier otra semana desde marzo del año pasado, y tenemos más personas en UCI que en cualquier momento de la pandemia. Además, según la data Sinadef, en la primera ola estuvimos tan solo una semana por arriba de siete mil fallecidos, pero en esta segunda ola ya vamos veinte semanas más por encima de ese número. Podemos afirmar que sí, también ahí estamos en el peor momento.

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¿Cómo está avanzando la epidemia por regiones? ¿Por qué Lima sigue en niveles tan altos?

Lamentablemente Lima todavía sigue en niveles elevados, representa un tercio de la población. Pero ya la positividad está cediendo, las proyecciones son favorables. El último mes este indicador ha bajado en relación a febrero. El resultado de marzo ha sido 15% de pruebas moleculares, mientras que en febrero fue de 19%. Esos cuatro puntos de descenso, aunque no parezca, es un montón.

¿La tendencia también se muestra en las pruebas antígenas?

Es un caso particular, ahí los números son muy constantes. No se entiende a quién se las están tomando y en qué momento, se pierde esa información. No hay una lógica, por eso es preferible tomar la data de moleculares.

¿La curva de casos y mortalidad ha sido más “vertical” ahora que en la primera ola?

Definitivamente. La verticalidad ha sido y está siendo bastante mayor.

¿Qué tan extremo es el colapso de las UCI?

Desde el principio, el Gobierno ha estado un pequeño paso adelante en camas UCI, eso hay que aceptarlo. Nunca hemos estado al 100% de la capacidad, solo un día o dos, pero más parecía un error de número que una realidad que no estuviéramos numéricamente sin camas UCI. Es diferente saber que no vas a encontrar a que de repente sí encuentres. Uno de los aciertos de las autoridades es que siempre, por más que la diferencia ha sido muy pequeña, hemos logrado estar un poquito por arriba la cantidad de UCI disponibles.

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¿Por qué la vacunación avanza a un ritmo lento?

Hay que ser directos, estamos con un nivel de vacunaciones muy bajo, “hasta las patas”. Un día puede haber 33 mil dosis aplicadas y al día siguiente 4 mil, estadísticamente uno debe tomar valores promedio. Los domingos, la cifra baja a 4 mil y eso malogra todo el promedio. Ya empieza a preocupar porque han pasado 53 días de estar vacunando y esa versión de que somos campeones vacunando empieza a perder vigencia. Hemos utilizado tan solo el 65% de las dosis disponibles []. O sea, 559 mil dosis, de las cuales 293 mil son segundas dosis [un día después de esta entrevista ambos números subieron a 572 mil y 306 mil, respectivamente].

¿A esta velocidad llegaremos a alcanzar alguna meta importante de vacunación?

Si seguimos, aritméticamente hablando, a esta velocidad uno se va a vacunar en el año 2027. Estamos hablando de años que demoraríamos para vacunar a toda la población, cosa que no hace sentido. Esperamos que los números aceleren, pero lamentablemente no hay esa aceleración. Por un lado no llegan las vacunas, pero las que tenemos no las utilizamos de la manera más óptima. Cuanto más rápido vacunemos, mejores efectos vamos a tener. Estamos en una situación complicada.

¿Cuántas dosis tendrían que aplicarse diariamente?

Hemos puesto la meta de 5 millones de vacunados, la más fácil, a partir de hoy día. De ser así, desde mañana tendríamos que aplicar 81 mil dosis diarias. Pero nunca hemos tenido en un día 80 mil, creo que en el mejor día hubo 34 mil. Hasta ahora estamos lejos de cumplir la meta, pero aún son cifras que se pueden realizar. Por ejemplo, Chile aplica más de 100 mil dosis al día.

¿Es una buena medida que el sector privado colabore en el proceso?

Cuando hay trabajo colectivo es mejor que cuando no lo hay.

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