¿Se ha puesto a pensar la última vez que usó un teléfono público? Aquellos equipos que eran requeridos en décadas pasada y para que incluso hacían cola, ahora lucen teclas sucias y los auriculares rotos. Ya desde el inicio se complica la tarea: cambiar sencillo para poder llamar. Una vez hecho, la moneda de 20 céntimos cae y nos transporta en un viaje por el tiempo que se rompe 30 segundos después cuando un pitido nos anuncia que la llamada estar por culminar.

Merlín IA

  1. Soy Merlín, el agente de IA de El Comercio. Puedes preguntarme sobre el contenido del diario: noticias, columnas de opinión, economía, elecciones, deporte y más.
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