Resumen

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El año pasado, por los 200 años de la batalla de Secchapampa, se levantó este monumento a Basilio Auqui y los morochucos en el distrito de Chiara, Cangallo (Ayacucho). (Foto: Andina)
El año pasado, por los 200 años de la batalla de Secchapampa, se levantó este monumento a Basilio Auqui y los morochucos en el distrito de Chiara, Cangallo (Ayacucho). (Foto: Andina)
Por Héctor López Martínez

Desde 1814 los morochucos de Pampa Cangallo dieron infinitas muestras de su amor por la libertad y a lo largo de los años hasta el día mismo de la batalla de Ayacucho, lucieron su habilidad de jinetes avezados, guerreros indómitos y patriotas ejemplares prestando valiosísimos servicios a la causa de la independencia. Destacó por su valor y sagacidad Pablo Basilio Auqui Huaytalla, nacido en Cangallo alrededor de 1750. Pese a sus muchos años, Basilio Auqui era tenido como uno de los jefes más importantes de las partidas guerrilleras de morochucos. Venciendo mil obstáculos, el veterano luchador había formado un escuadrón de jinetes pampinos en el que enroló como oficiales y soldados a uno de sus hijos y siete de sus nietos. Con ellos participó en casi todas las acciones contra los realistas siempre con ánimo invicto y sin que los inevitables contrastes parecieran afectarlo.