La ley del libro continúa sin aprobarse y, en cambio, solo se admitió una prórroga mediante un decreto de urgencia.
La ley del libro continúa sin aprobarse y, en cambio, solo se admitió una prórroga mediante un decreto de urgencia.

Ha sido un año de contrastes para la escena libresca peruana, extraña dualidad a la que parece que nos estamos acostumbrando. Con ese panorama de altibajos, repasamos lo bueno, lo malo y lo feo del 2019.

LO BUENO

De un lado, lo bueno, que empieza por una producción literaria sólida y diversa, con nuevas plumas y el regreso de algunas consagradas, con mayor visibilidad para obras que vienen de fuera de Lima e incluso en lenguas originarias. De a poco (porque aún falta) se va dejando de lado el centralismo que, como en tantas otras esferas, ha marcado la literatura nacional.

También fue un nuevo año de consolidación de la Feria del Libro de Lima, que continuó su curva de crecimiento en afluencia de público (586.000 personas dan la impresión de que vivimos en un país altamente lector, aunque sabemos que no es precisamente así). Cabe señalar el reciente cambio de mando en la Cámara Peruana del Libro, que empieza a ser presidida por Willy del Pozo. Su trabajo será complejo y arduo.

Es para destacar y saludar lo de la Casa de la Literatura, que cumplió 10 años de impecable trabajo. Y algo impensable hasta hace algunos años es que este 2019 visitaron el Perú tres premios Nobel de Literatura: Vargas Llosa y el chino Mo Yan en la Feria del Libro de Lima, y el turco Orhan Pamuk en el Hay Festival Arequipa.

Tres Nobel en el Perú. El chino Mo Yan y Mario Vargas Llosa visitaron la Feria del Libro de Lima; el turco Orhan Pamuk estuvo en el Hay Festival Arequipa.
Tres Nobel en el Perú. El chino Mo Yan y Mario Vargas Llosa visitaron la Feria del Libro de Lima; el turco Orhan Pamuk estuvo en el Hay Festival Arequipa.

LO MALO

De otro lado, también surge lo negativo. Nuestros consultados coincidieron en cuál es el gran problema. “Lo malo del 2019 es que no se llegara a aprobar la ley del libro y bibliotecas, un pendiente de hace varios años”, dice Alejandro Neyra, escritor y exministro de Cultura. La editora y lingüista Anahí Barrionuevo también resalta el tema: “Este año solo se consiguió una prórroga a través de un pésimo decreto de urgencia, que grava la producción editorial de gran envergadura. El libro necesita estabilidad jurídica. Sin una ley de largo plazo, idealmente definitiva, seguirán sin proyectos editoriales realmente masivos que, gracias a mejores precios, puedan llegar a cada vez más lectores”.

“Por otra parte, y quizá más grave –se extiende Barrionuevo–, es que esta inestabilidad y este perjuicio tributario afectan no solo a los lectores y a la lectoría, sino que precarizan significativamente la situación de los autores, a quienes, de maneras muy diversas (no solo relacionadas con la piratería), se les escatima el derecho de autor”.

Son varios los factores que retrasan la aprobación de la ley del libro, y los constantes cambios en el Ministerio de Cultura, las presiones del MEF y el cierre del Congreso no han ayudado en lo más mínimo a que se den avances.

Hubo otros temas también preocupantes. La denuncia por pagos incumplido de un grupo de editoriales tras su participación en el stand La Independiente, en la FIL; o el descabezamiento de la Biblioteca Nacional del Perú, desde la salida de María Emma Mannarelli.

Teresa Ruiz Rosas ("Estación Delirio"), Carmen Ollé ("Amores líquidos") y Tilsa Otta ("La vida ya superó a la escritura"). Tres de las mujeres que destacaron con su producción este año.
Teresa Ruiz Rosas ("Estación Delirio"), Carmen Ollé ("Amores líquidos") y Tilsa Otta ("La vida ya superó a la escritura"). Tres de las mujeres que destacaron con su producción este año.

LO FEO

Lo más desagradable del 2019 es, en realidad, un tema que viene de hace un buen tiempo atrás: la persistencia en hacer a un lado la participación de las mujeres en diferentes espacios ligados a la literatura. El punto más crítico llegó con la inauguración de la FIL, con un panel que incluyó a nueve hombres y motivó comprensibles reclamos. La Cámara Peruana del Libro ofreció disculpas, pero la incomodidad quedó marcada.

“La invisibilización (o minimización e incluso encajonamiento) del trabajo de las escritoras continúa dándose en congresos, conversatorios, premios, cátedras, mesas, selecciones y antologías”, asegura Barrionuevo. Y aunque asegura que las denuncias y críticas son cada vez mayores, todavía se hace necesario repetirlo.

“No sorprende [que esto ocurra] –agrega Barrionuevo–, porque si aún hay quienes se quejan de la cuota de género, y acceden a ella a regañadientes, colocando a una o dos autoras entre una docena completa de escritores, a la gran mayoría todavía no le entra en la cabeza la absoluta paridad (que refleje cuando menos la realidad demográfica, por no señalar ya la calidad indiscutible). En esto, el escenario peruano del libro es ridículamente conservador y retardatario. Tenemos un Consejo de Ministros paritario, pero en los anaqueles de la vida literaria y periodística, las mujeres aún ocupan la segunda fila”.

Y si aún quedan dudas de la importante participación de mujeres en la producción literaria local, basta mencionar nombres como los de Carmen Ollé, Victoria Guerrero, Tilsa Otta, Teresa Ruiz Rosas, Carmen McEvoy, Susanne Noltenius, entre otras, todas con obras publicadas y consideradas entre lo mejor del año.

-Este lunes, lea la lista de los mejores libros del 2019, a cargo del crítico José Carlos Yrigoyen.