Por Juan Carlos Fangacio Arakaki

Puntualísimos, los Interpol salieron al escenario a las ocho de la noche como indicaba el programa. Lo primero que llama la atención es ver al vocalista Paul Banks –que en nuestro imaginario iba siempre de negro, muy ‘à la post-punk’– vistiendo una camisa roja y un pantalón blanco. Ninguna referencia a la peruanidad, no está de más aclararlo, pero sí un gesto que, aunque parezca superficial, refleja una nueva etapa de la banda: algo más luminosa, optimista, esperanzadora, como ellos mismos han admitido en la entrevista que ofrecieron a El Comercio hace unos días.

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