A la izquierda, una escena de la cinta "Bacurau", del 2019. A la derecha: el montaje de la misma obra realizado por estudiantes de la PUCP. (Fotos: Paola Vera)
A la izquierda, una escena de la cinta "Bacurau", del 2019. A la derecha: el montaje de la misma obra realizado por estudiantes de la PUCP. (Fotos: Paola Vera)
Por Juan Carlos Fangacio Arakaki

En el 2019, los cineastas brasileños Kleber Mendonça Filho y Juliano Dornelles estrenaron en el Festival de Cannes su largometraje “Bacurau”, con el cual ganaron el Premio del Jurado. Unos meses después, la película obtendría el premio principal del Festival de Cine de Lima y varios otros galardones. Todos merecidos, por cierto. Porque “Bacurau” era una obra sólida y cautivante, pese al alto riesgo de su propuesta: un delirante cruce entre el western y la ciencia ficción, entre el drama y la fantasía. Como si Tarantino filmara bajo los efectos de alguna planta alucinógena.

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