(Foto: Juan Ponce / El Comercio)
(Foto: Juan Ponce / El Comercio)

Orlando Gutiérrez afirma que a su llegada a Lima el último martes fue detenido en el aeropuerto por más de cuatro horas antes de que se le permitiera ingresar al país. “El régimen castrista dio una lista a los oficiales de migración peruanos con los nombres de opositores cubanos a los que acusaba de todo tipo de cosas. El régimen quería impedir que entremos al país”, dijo Gutiérrez a El Comercio. Sin embargo, fuentes de Migraciones rechazan tajantemente esta versión.

Gutiérrez es el secretario nacional del Directorio Democrático Cubano, una organización que a la vez integra la Asamblea de la Resistencia Cubana, una coalición que representa al exilio cubano y cuyos miembros llegaron esta semana a nuestro país para participar en varias actividades de la .

La delegación opositora, integrada por 15 personas, ve en la cita regional una excelente oportunidad para denunciar, en palabras de Gutiérrez, “un sistema asfixiante en el que no hay ningún tipo de libertades y que está liderado por un régimen agotado en su discurso y en su economía”.

Gutiérrez, quien vive en Miami, afirmó que, al igual que en el caso del presidente venezolano Nicolás Maduro, no se debió haber invitado a Raúl Castro a la cumbre. Para el activista, existe un temor al régimen cubano en la región. “Y es un error porque mientras exista el régimen castrista no está segura ninguna democracia latinoamericana”, asegura.

Finalmente, la cancillería cubana anunció ayer que el presidente Raúl Castro no acudiría a la cita.

La expectativa internacional alrededor de Cuba se ha centrado en los últimos meses en el aparente fin de la era Castro: Raúl dejará la presidencia el 19 de abril, luego de liderar a la isla por una década.
Sin embargo, para Gutiérrez como para muchos otros opositores, el “cambio de poder es una farsa”.

“Lo que han hecho simplemente es poner a Miguel Díaz-Canel, que es un coronel del Ejército y un miembro del Partido Comunista de Cuba y que está ahí simplemente como una fachada civil, con un apellido diferente”, afirma el opositor, quien recuerda la figura de Osvaldo Dorticós, presidente de Cuba entre 1959 y 1976, mientras Fidel Castro era primer ministro y comandante en jefe de la revolución. “A Dorticós los cubanos lo llamaban ‘cucharita’ porque ni cortaba ni pinchaba, no tenía ningún poder. Y Díaz-Canel va a ser algo parecido”.

—Crímenes y represión—

También recalcó la importancia de que el gobierno del presidente de EE.UU., Donald Trump, defienda “que la prioridad en las relaciones entre Cuba y EE.UU. es la libertad y la democracia para Cuba”, y en ese sentido lamentó que la decisión de Barack Obama de normalizar las relaciones con la isla derivó en una mayor represión contra la oposición pues el régimen se sintió legitimado.

La representación de la Asamblea de la Resistencia Cubana aprovechó su estancia en el Perú para pedir a la comunidad internacional que no olvide los “crímenes cometidos por el castrismo en sus casi 60 años en el poder”.

“Esperamos que la comunidad democrática, a nivel de los gobiernos, dé ese paso decisivo para colocarse del lado correcto de la historia. Cuba va a ser libre pero cada uno tiene la responsabilidad de evitar que el pueblo cubano siga padeciendo tantas violaciones y siga pasando tanto sufrimiento. Es hora ya para Cuba. Todos unidos podemos terminar con ese cáncer que emanó de Cuba bajo el régimen castrista que ha hecho metástasis en Venezuela y que amenaza constantemente los valores democráticos y los valores de nuestro hemisferio”, dijo a este Diario la activista Sylvia Iriondo, presidenta de Madres y Mujeres Anti-Represión, organización miembro de la Asamblea de la Resistencia Cubana.

—Ante la justicia—

En ese sentido se pronunció también el abogado mexicano René Bolio, quien preside la Comisión Justicia Cuba, una organización integrada por 10 abogados de diferentes países que buscan llevar los crímenes del castrismo ante la justicia.

“Estamos armando expedientes judiciales para poder presentarlos en diversos tribunales y así someterlos a juicio y a una eventual condena”, afirmó Bolio.

Todos los exiliados enfatizan que sus esfuerzos desde Lima y sus países de residencia están orientados a lograr un cambio real para Cuba.

“El pueblo cubano no ha tenido su propia voz en 59 años, pero tiene su voz representada en la resistencia que está aquí, en la resistencia del exilio y de los que lograron llegar desde dentro de Cuba a pesar de todas las amenazas. Nadie nos va a callar”, afirmó Gutiérrez. 

Testigo de un crimen

La sobreviviente de un ataque del régimen

La activista Sylvia Iriondo fue testigo del derribo por parte del régimen cubano de dos aeronaves civiles de Hermanos al Rescate, que el 24 de febrero de 1966 volaban sobre el estrecho de la Florida para ver si podían salvar la vida de los cubanos que se lanzaban al mar con la esperanza de llegar a EE.UU.

Iriondo, quien por entonces ya vivía en Miami [llegó a EE.UU. en 1960], estaba en una tercera aeronave que se salvó de ser atacada. La cubana afirma que la orden de atacar fue dada directamente por Raúl y Fidel Castro.

“Para mí no hay días suficientes en mi vida para poder denunciar y para poder dar testimonio de este crimen espantoso de lesa humanidad cometido contra personas que estaban ahí simplemente para realizar una misión humanitaria”, afirma.