En su mensaje a la nación, la presidenta Keiko Fujimori afirmó que “los trámites no serán más una pérdida de tiempo”. Para lograrlo, anunció la creación de la Autoridad Nacional Digital y señaló que “con tecnología e inteligencia artificial construiremos un Estado eficiente y cercano, capaz de responder a las necesidades de los ciudadanos”.
La IA ofrece nuevas posibilidades para mejorar la productividad del Estado, reducir tiempos de atención, simplificar procedimientos y mejorar los servicios públicos. La experiencia de otros países permite observar algunas de sus aplicaciones y las condiciones necesarias para que genere resultados.
Singapur es uno de los países que más han avanzado en esta dirección. Su gobierno desarrolló Pair, un asistente de inteligencia artificial diseñado específicamente para funcionarios. Se estima que ahorra, en promedio, 86 minutos por tarea. Además, su plataforma de atención al ciudadano VICA es usada por más de 60 agencias públicas y sus chatbots reciben más de 800.000 consultas al mes.
El Reino Unido también viene incorporando IA en la administración pública. El gobierno desarrolló Humphrey, un conjunto de herramientas destinadas a apoyar el trabajo de los funcionarios. Una de ellas, Consult, permite procesar en horas miles de respuestas recibidas durante consultas públicas, una tarea que tradicionalmente demandaba una gran cantidad de trabajo manual.
En el Perú, la incorporación de inteligencia artificial encuentra una población que ya comienza a reconocer su utilidad. El estudio de Datum y la red WIN muestra que su uso se extiende al entretenimiento, los estudios, la creación de contenidos y el trabajo. Cuando preguntamos si aplicaciones como asistentes virtuales y chatbots hacen a las personas más productivas o eficientes, el balance es favorable: el 48% de los peruanos se ubica entre 7 y 10 en una escala de acuerdo de diez puntos, mientras el 20% se sitúa entre 1 y 4. Asimismo, el 43% puntúa entre 7 y 10 la afirmación de que actualmente es aceptable utilizar tecnologías de IA.
Esta valoración convive con importantes preocupaciones. El 53% se ubica entre 7 y 10 cuando se le pregunta si le preocupa que la inteligencia artificial pueda reemplazar empleos humanos. Las personas reconocen los beneficios de la IA y la incorporan progresivamente a sus actividades, pero mantienen reservas frente a sus posibles consecuencias.
El sector privado peruano muestra un proceso de adopción aún más acelerado. Un estudio de Datum y MU entre ejecutivos de márketing revela que el uso de IA en las actividades diarias pasó de 55% en el 2023 a 87% en el 2025. Casi la mitad (46%) declara utilizarla todos los días. Al mismo tiempo, la capacitación del equipo actual se ha convertido en la principal estrategia para incorporar estas herramientas, mencionada por el 66% de los entrevistados.
Este último dato resulta especialmente relevante para el sector público. La transformación no depende únicamente de adquirir herramientas o desarrollar plataformas. Singapur, por ejemplo, ha acompañado la incorporación de soluciones de IA con programas de formación para sus funcionarios. En el 2025 estableció incluso un curso obligatorio de alfabetización en inteligencia artificial para los servidores públicos.
La creación de una Autoridad Nacional Digital puede contribuir a acelerar este proceso, siempre que la transformación vaya más allá de incorporar nuevas tecnologías. Se requiere revisar y simplificar procesos, lograr una mayor interoperabilidad entre las entidades públicas, eliminar requisitos innecesarios y desarrollar nuevas capacidades entre los servidores públicos. La IA ya tiene un relativo nivel de aceptación y adopción entre los peruanos, mientras que la empresa privada avanza rápidamente en su incorporación. El Estado no puede quedarse atrás. El desafío será aprovecharla para ser más eficiente y, sobre todo, para mejorar la relación con los ciudadanos.
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