Local USCuando el concierto va más allá del escenario
“Los grandes eventos ya no movilizan únicamente audiencias. Movilizan personas, ciudades y distintas actividades económicas”.

Subgerente de Ticketmaster Perú

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
Un concierto puede durar dos horas, pero para un fan la experiencia empieza mucho antes.
Un concierto puede durar dos horas, pero para un fan la experiencia empieza mucho antes.
Desde que se anuncia un show, comenzamos a imaginarlo, buscar información y compartir la emoción con amigos. Después planificamos: cómo llegar, dónde comer o, si supone un viaje, dónde alojarnos. Y cuando finalmente llega el día, lo vivido trasciende el espectáculo y puede prolongarse incluso después de la última canción.
Ese recorrido está cambiando también la manera en que entendemos el impacto de la música en vivo.
Un reciente estudio de Promperú sobre turismo musical, basado en tendencias globales, señala que seis de cada diez fans viajan cada año para asistir a conciertos o espectáculos musicales. Son personas que organizan sus desplazamientos con anticipación, recorren largas distancias y destinan parte importante de su gasto a estas experiencias.
Por eso hoy, un concierto es mucho más de lo que sucede sobre el escenario. A su alrededor se activa una cadena de servicios y decisiones de consumo que involucra al turismo, la gastronomía, el transporte, el comercio y otros actores que forman parte de este recorrido, el ‘fan journey’.
En el Perú ya vemos señales concretas de ese impacto. Durante los dos conciertos de Bad Bunny realizados en Lima en enero de este año, los establecimientos supervisados por la SUNAT registraron más de dos millones de soles en ventas de alimentos, bebidas y merchandising. Y esa cifra recoge solo una parte de todo lo que puede movilizar un evento de gran magnitud.
Esta evolución trasciende el mercado local. El Global Entertainment & Media Outlook 2026-2030 de PwC identifica a las experiencias presenciales, incluida la música en vivo, entre los motores de crecimiento de la industria global del entretenimiento hacia 2030.
Pero este escenario plantea también una responsabilidad para quienes formamos parte de la industria: hacer que cada recorrido sea cada vez más simple, seguro y fluido para el fan.
Ahí la tecnología cumple un rol fundamental: facilita procesos de compra y acceso, permite brindar información oportuna y ayuda a reducir fricciones para que el fan pueda concentrarse en disfrutar.
Hacia adelante veremos experiencias más personalizadas, conectadas y acompañadas de servicios que hagan más sencilla toda la experiencia. La conveniencia, la seguridad y la capacidad de responder a distintas preferencias tendrán cada vez más peso.
Los grandes eventos ya no movilizan únicamente audiencias. Movilizan personas, ciudades y distintas actividades económicas. Entender esa dimensión más amplia es también entender hacia dónde está evolucionando el entretenimiento en vivo. Hacia una industria cuyo impacto empieza mucho antes de que se enciendan las luces y continúa después de que el escenario queda vacío.









