RespuestasCuidado con la comunicación gubernamental
“Me parece que más de uno en el gobierno aún sigue en modo electoral y ello ya empieza a pasar factura”.



En la política, la comunicación es esencial. Se dice que en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de América de 1960, John F. Kennedy utilizó la televisión para ganar unas elecciones que eran inganables, y que Richard Nixon lo hizo para perder unas elecciones imperdibles.
En la política, la comunicación es esencial. Se dice que en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de América de 1960, John F. Kennedy utilizó la televisión para ganar unas elecciones que eran inganables, y que Richard Nixon lo hizo para perder unas elecciones imperdibles.
Como explica Dick Morris, quien fuera asesor de Bill Clinton durante 20 años, ello se debió a que Kennedy comprendió que la televisión era el medio para exhibir el glamur, su carisma, su ingenio y su inteligencia, no escatimando ningún esfuerzo por hacer que esas imágenes resultaran tan atractivas y dinámicas como fuera posible.
Nixon, en cambio, veía la televisión simplemente como otra forma de radio, un medio en donde las palabras, no las imágenes, eran lo que más importaban, perdiendo de vista lo que tenía de especial.
La aparición de diversas plataformas de comunicación y la búsqueda de su aprovechamiento en el campo político genera, según cómo se utilizan los medios, una repercusión en la imagen que finalmente la ciudadanía acepta, asume o percibe.
A eso hay que sumar que tal utilización no funciona siempre, aunque se repitan conductas similares, y que, además, lo que, por ejemplo, se hizo como candidato y resultó simpático, no será percibido igual si se realiza desde una función ya de ejercicio del poder.
Así, si un candidato difunde las múltiples actividades que lleva a cabo durante todo un día de campaña, en las que se pasea por mercados, centros educativos, concurre a conciertos o participa en eventos deportivos, la percepción quizás sea positiva, pues lo muestra buscando difundir su mensaje masivamente, pero ello con seguridad no será igual si hace lo mismo teniendo ya una responsabilidad, sobre todo en un país con tantas carencias.
Ya el colocarse un chaleco o utilizar camisas con el membrete de un ministerio, o disfrazarse de militar siendo civil, o aparecer comiendo manjares (en un país en el que para muchos llevarse un pan a la boca ya es toda una proeza), no solo no es positivo, sino que me atrevo a decir que es un grave error que, en vez de transmitir trabajo y esfuerzo, lo que refleja es frivolidad y un engaño que el ciudadano percibe como una suerte de disfraz que, al ser repetido, ya casi hasta ofende. Es como una risa que pasa a convertirse en una fea mueca.
La comunicación gubernamental no debe confundirse con una comunicación de márketing electoral, pues los escenarios y expectativas son muy distintas. La comunicación gubernamental tiene que sustentarse en políticas públicas en implementación porque, de lo contrario, el ciudadano no se siente parte.
En ese sentido, a diferencia de lo que ocurre en una campaña, en la que se busca generar esperanza, ya en el gobierno lo que se necesita es ganar la confianza y ello solo se logra con gestión, acción, implementación de políticas y la constatación de una labor seria.
Las sonrisas y los lemas efectistas de campaña no sirven ya, pues lo que se exige son resultados y no palabras o frases que suenan huecas, cuando no a engaño.
Me parece que más de uno en el gobierno aún sigue en modo electoral y ello ya empieza a pasar factura. Si revisan los tiktoks, mensajes y hasta disfraces de algunos, estoy seguro de que sentirán vergüenza ajena.











