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El orden y la claridad del rumbo que toma el MEF es innegable. Más allá de los anuncios –y si está de acuerdo, querido lector, con todos o algunos de ellos–, la conferencia de prensa brindada por Elmer Cuba, flamante titular de la cartera, permite dilucidar el camino que tomará en los próximos meses.
Cuba fue tajante sobre El Niño y el ajuste de gastos en el Estado. Para reunir los aproximadamente S/2.500 millones que se destinarán al control de El Niño, será necesario hacer recortes. ¿En dónde? En la burocracia estatal, y especialmente, en las contrataciones por honorarios. Una alternativa seguramente impopular, pero necesaria, pues el gasto corriente se encuentra desbocado.
La pregunta es qué tanto margen tendrá el MEF para maniobrar políticamente tantos frentes. A lo anterior se agrega Petro-Perú, que el jueves en medio de distintas presiones, cambió a su directorio. Y, el proyecto de ley de facultades que encontró detractores varios tras su filtración, especialmente, por las aristas laboral y tributaria.
Ningún cambio podrá darse si todo el Gabinete no está alineado a las mismas causas y si el Congreso no está dispuesto a generar alianzas. ¿Qué pasaría si la presidencia de la Comisión de Economía cae en manos de la oposición? Temas para negociar hay varios, y no podemos perder de vista que el Proyecto de Ley de Presupuesto Público debe ser remitido al Congreso a más tardar el 30 de agosto, junto con los Proyectos de Ley de Endeudamiento y de Equilibrio Financiero. Según el ministro Cuba, los frentes con más recursos serán seguridad ciudadana y políticas sociales. Para ello habrá que ajustar las cifras en otras funciones y ministerios.
El MEF no cierra ninguna puerta, ni en el tema laboral-tributario, ni en los feriados, y ni siquiera en la RMV, cuya aplicación deja en manos del Consejo Nacional de Trabajo y del contexto económico de los próximos meses. Ese pragmatismo puede ser una virtud si permite construir los consensos que se requieren, pero también puede convertirse en una fuente de indefinición si se prolonga demasiado. El país necesita que el MEF combine ambas cualidades sin que una anule a la otra: la apertura para negociar con el Congreso y el sector privado, y la firmeza para no ceder ante las presiones populistas que ya amenazan las cuentas públicas. El ministro Cuba tiene las credenciales para lograrlo; el reto estará en maniobrar de manera sostenible.